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domingo, 13 de marzo de 2011

Blasfemia

Los creyentes se aferran ciegamente a la idea de que Dios está en control de todo lo que ocurre en el mundo. A mí, eso se me hace bastante problemático, porque ¿qué clase de dios es ése? Su trabajo deja mucho que desear ya que el mundo es un caos que parece girar fuera de control.  Esto viene a colación debido a que desde anteayer la frase #prayforJapan es un "trending topic" en Twitter.Me pregunto ¿qué uso tiene rezarle a un ser que permite tales desastres pudiendo haberlos evitado?

A mí se me hace mucho menos doloroso pensar que no hay tal Dios, y que las catástrofes nos llegan por motivos físicos o geográficos sin la complicidad de tan soberbio ser supremo. Me resulta  macabro, y poco divino, el permitir tales catástrofes para luego intervenir gracias a las plegarias de unas criaturas desgraciadas que le ruegan que se apiade de ellos en medio de su dolor.
Me disculpo con los que se sientan ofendidos con este post, pero es lo que pienso, y no voy a autocensurarme para quedar bien. Tienen todo el derecho de sentirse ofendidos y de criticarme.

sábado, 12 de marzo de 2011

Si la Rep. Dominicana fuera Japón

Catástrofes como las que acaban de ocurrir en Japón nos sirven de recordatorio de las limitaciones del ser humano. Japón es una nación rica, y la más preparada del mundo para lidiar con terremotos y sus secuelas. Sin embargo, la embestida de la madre naturaleza fue tal que aun con todos los recursos y la preparación Japón no ha podido contener del todo las consecuencias del terremoto. Los efectos de la explosión de la planta nuclear serán devastadores. El ver un gigante herido nos recuerdan nuestra vulnerabilidad ante la madre naturaleza, y nos hacen pensar en el estado en el que estuviera un país sin tal preparación ni recursos. 

La situación podría ser mucho peor si el país afectado no fuera Japón. Ya tuvimos la catástrofe de Haití hace poco más de un año, y esta semana se difundió un estudio llevado a cabo por Columbia University en el que se advierte a la República Dominicana sobre un posible terremoto de gran magnitud y sus nefastas consecuencias.  Esto no es noticia para ningún dominicano ya que dicho sismo se ha venido esperando en el país por años, a pesar de que hasta ahora nos hemos librado. Uno se pregunta hasta cuándo tendremos suerte, porque nada es para siempre.  El último gran terremoto que afectó el país ocurrió en 1946 de magnitud 8, seguido cuatro días después por una réplica de 7.6.  Increíblemente, sólo murieron 100 personas, y su muerte fue causada por el tsunami que provocó el sismo, si tal terremoto ocurriera hoy el número de víctimas sería muy superior. 

A pesar de que un terremoto en el país es sólo cuestión de tiempo, las autoridades dominicanas han hecho poco o nada para poner un plan en marcha que pudiera minimizar los daños y salvar vidas.Estoy consciente de que esperar que el gobierno dominicano haga algo al respecto de cualquier situación es pedirle peras a los olmos, debido a la total ineptitud y corrupción que caracteriza el actual gobierno, y sus predecesores. Mientras tanto, el pueblo dominicano sigue apostando a que la madre naturaleza se siga compadeciendo él.

miércoles, 22 de abril de 2009

Pasaje de ida, ¿una medida económica o reaccionaria?

El gobierno de Japón ha implementado un programa de "repatriación voluntaria" para los trabajadores latinoamericanos que han quedado desempleados a causa de la actual recesión.

La iniciativa ofrece unos tres mil dólares para costos de viaje y dos mil por cada miembros de la familia.

Para participar en este programa los inmigrantes deben cumplir tres requisitos: ser descendiente de los japoneses que hace un siglo emigraron a Brasil -y otros países suramericanos, estar desempleado, y renunciar de forma definitiva a la posibilidad de volver a trabajar en Japón.

La mayoría de estos trabajadores, que hoy son desechables, fueron reclutados por Japón en los años noventa en pleno apogeo del sector exportador. Pero, en el momento actual, debido al descalabro de la economía, un gran número de fábricas han cerrado, dejando a estos trabajadores en un limbo económico.

No puedo evitar el paralelismo con con otras crisis económicas y la tensiones sociales a través de la historia reciente. Éstas siempre han creado “la oportunidad perfecta” para que distintos gobiernos se deshagan de segmentos no deseados de la sociedad. Así lo corrobora el holocausto, el encierro de los japoneses americanos en los años cuarenta, la deportación de inmigrantes después del 11 de septiembre, y la campaña anti-inmigrante que se ha apoderado de gran parte de los Estados Unidos y del mundo en general.

No es muy descabellada mi conclusión si observamos las declaraciones del señor Kawasaki, un antiguo ministro de Salud Pública. Kawasaki le ha dicho a The New York Times que la crisis económica presenta una gran oportunidad para frenar las políticas migratorias del país (“… the economic slump was a good opportunity to overhaul Japan’s immigration policy as a whole”).

El Sr. Kawasaki, considera que Japón debe detener el flujo de trabajadores de escasas destrezas laborales; del mismo modo, asegura que aun los trabajos difíciles, sucios y peligrosos deben ser bien pagados y desempeñados por japoneses (“We should stop letting unskilled laborers into Japan. We should make sure that even the three-K jobs are paid well, and that they are filled by Japanese”).

Para concluir, advierte que Japón no debe convertirse en ‘una sociedad multiétnica’ al igual que los Estados Unidos -ya que ha sido un fracaso en cuanto a inmigración. El fracaso lo demuestran la extrema desigualdad entre los americanos ricos y los inmigrante pobres (“I do not think that Japan should ever become a multi-ethnic society” like the United States, which “has been a failure on the immigration front,” Mr. Kawasaki added. That failure, he said, was demonstrated by extreme income inequalities between rich Americans and poor immigrants”).

Considero que Japón comete un grave error al cerrar sus puertas permanentemente a estos inmigrantes. La economía volverá a surgir, y entonces necesitarán la mano de obra que hoy desechan; además, hoy, de por sí, ya existe un gran déficit de trabajadores en el sector de servicio a los envejecientes, y la agricultura. Y, si a esto añadimos que la población es bastante mayor, que la gente hoy vive más, y que la tasa de natalidad está en descenso desde el 2005, se me hace muy difícil aceptar la medida como solución "económica'.

Fuente: Japan Pays Foreign Workers to Go Home, Forever