Catástrofes como las que acaban de ocurrir en Japón nos sirven de recordatorio de las limitaciones del ser humano. Japón es una nación rica, y la más preparada del mundo para lidiar con terremotos y sus secuelas. Sin embargo, la embestida de la madre naturaleza fue tal que aun con todos los recursos y la preparación Japón no ha podido contener del todo las consecuencias del terremoto. Los efectos de la explosión de la planta nuclear serán devastadores. El ver un gigante herido nos recuerdan nuestra vulnerabilidad ante la madre naturaleza, y nos hacen pensar en el estado en el que estuviera un país sin tal preparación ni recursos.
La situación podría ser mucho peor si el país afectado no fuera Japón. Ya tuvimos la catástrofe de Haití hace poco más de un año, y esta semana se difundió un estudio llevado a cabo por Columbia University en el que se advierte a la República Dominicana sobre un posible terremoto de gran magnitud y sus nefastas consecuencias. Esto no es noticia para ningún dominicano ya que dicho sismo se ha venido esperando en el país por años, a pesar de que hasta ahora nos hemos librado. Uno se pregunta hasta cuándo tendremos suerte, porque nada es para siempre. El último gran terremoto que afectó el país ocurrió en 1946 de magnitud 8, seguido cuatro días después por una réplica de 7.6. Increíblemente, sólo murieron 100 personas, y su muerte fue causada por el tsunami que provocó el sismo, si tal terremoto ocurriera hoy el número de víctimas sería muy superior.
A pesar de que un terremoto en el país es sólo cuestión de tiempo, las autoridades dominicanas han hecho poco o nada para poner un plan en marcha que pudiera minimizar los daños y salvar vidas.Estoy consciente de que esperar que el gobierno dominicano haga algo al respecto de cualquier situación es pedirle peras a los olmos, debido a la total ineptitud y corrupción que caracteriza el actual gobierno, y sus predecesores. Mientras tanto, el pueblo dominicano sigue apostando a que la madre naturaleza se siga compadeciendo él.
La situación podría ser mucho peor si el país afectado no fuera Japón. Ya tuvimos la catástrofe de Haití hace poco más de un año, y esta semana se difundió un estudio llevado a cabo por Columbia University en el que se advierte a la República Dominicana sobre un posible terremoto de gran magnitud y sus nefastas consecuencias. Esto no es noticia para ningún dominicano ya que dicho sismo se ha venido esperando en el país por años, a pesar de que hasta ahora nos hemos librado. Uno se pregunta hasta cuándo tendremos suerte, porque nada es para siempre. El último gran terremoto que afectó el país ocurrió en 1946 de magnitud 8, seguido cuatro días después por una réplica de 7.6. Increíblemente, sólo murieron 100 personas, y su muerte fue causada por el tsunami que provocó el sismo, si tal terremoto ocurriera hoy el número de víctimas sería muy superior.
A pesar de que un terremoto en el país es sólo cuestión de tiempo, las autoridades dominicanas han hecho poco o nada para poner un plan en marcha que pudiera minimizar los daños y salvar vidas.Estoy consciente de que esperar que el gobierno dominicano haga algo al respecto de cualquier situación es pedirle peras a los olmos, debido a la total ineptitud y corrupción que caracteriza el actual gobierno, y sus predecesores. Mientras tanto, el pueblo dominicano sigue apostando a que la madre naturaleza se siga compadeciendo él.