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viernes, 16 de julio de 2010

Argentina en el club de los diez

Argentina se convirtió ayer en el primer país de América Latina en garantizar los mismos derechos a los cónyuges sin reparar en su orientación sexual.

Bravo por Argentina en unirse a Bélgica, Canadá, España, Islandia, los Países Bajos, Noruega, Portugal, Sudáfrica y Suecia en reconocer que la orientación de un individuo no debe determinar si se puede o no casar. Los homosexuales ya pueden contraer matrimonio -si así lo quieren- en cualquier punto del país y sin ningún tipo de restricciones.

Argentina dio un paso gigantesco hacia la inclusión y la igualdad entre los ciudadanos. Estoy feliz de que los legisladores de la República de Argentina hayan ignorado los argumentos religiosos, y  la  gran campaña que montó la Iglesia Católica para evitar que la ley se aprobará.  Así debe ser, los religiosos deben preocuparse por su Iglesia, y de una vez y por todas, abstenerse de sabotear cualquier propuesta de ley que vaya en contra de su doctrina.

No entiendo porque es tan difícil de entender eso. Los no creyentes no van a la iglesia a decidir lo que  los feligreses deben hacer. Sería increíblemente placentero ver más países mantener a la Iglesia y la Biblia fuera del poder legislativo.  Las naciones laicas deben garantizar los derechos de todos sus ciudadanos sin tener en consideración la opinión de la Iglesia.¡Ya basta! ¿Qué tal si en vez de decidir sobre el destino del país, se concentran en resolver sus propios baches? Esa sería una energía mejor invertida, me parece.

domingo, 25 de noviembre de 2007

¿Quién es más conservador el hombre o la mujer dominicana?

La semana pasada veía un vídeo en Remolachat.net. de una encuesta sobre la posibilidad de que los homosexuales puedan casarse en la República Dominicana. Tanto la pregunta del entrevistador como las repuestas de la mayoría de los entrevistados denotaban la intolerancia y preocupaciones "morales" que transpiran en el país hacia los homosexuales. Hay que reconocerlo, estamos a años luces de que en el país un homosexual pueda ejercer su derecho de contraer matrimonio con quien le parezca. Me llamó mucho la atención la terminología usada por un magistrados ante una cámara ''el matrimonio entre homosexuales es una vagabundería.’’ Lo triste es que en el país ese comentario pasa como aceptable. Otro de los hombres entrevistado dijo que “el culo se hizo para cagar y no para que le estén metiendo cosas.” Este comentario, y otros que se emitieron, son muy desafortunados, porque lo que existe en sus subtextos, es la idea de que un homosexuales se reduce a una anomalía, que va en contra de la biología, de la buenas costumbres y de Dios.

Los más insensibles e ignorante sobre el tema -por lo menos en los dos videos que ví- fueron los hombres; todos se mostraron en contra total de un posible matrimonio entre homosexuales; los “machos” que valientemente emitieron sus juicios, desde los más jóvenes hasta los más viejos y “educados,’’ adoptaron una postura muy ignorante y retrógrada. Muchos se mostraron como guardianes de la buena moral de la sociedad dominicana. Las chicas por su parte fueron más sensatas en sus respuestas, en su gran mayoría optaron por la libre elección del individuo; todas estuvieron de acuerdo en que a los individuos se les dé la oportunidad de elegir con quien se quieren casar. ¡Bien por ustedes chicas!


A pesar de lo retrogrado de las opiniones vertidas por la mayoría de los encuestados, yo vislumbro un cambio de actitud, si las opiniones emitidas por las mujeres en la encuesta son reflejo de la mentalidad de la mujer dominicana de hoy. No será un cambio de hoy para mañana, pero creo que si las mujeres logran educar hijos menos machos, ese cambio se reflejaría en parte en la sociedad. Esto es importante porque a través de la historia, las mujeres han criado a esos machotes que son expertos en controlarlas, y en continuar el ciclo sin fin de las sociedades patriaquistas; por supuesto que las mujeres no están solas en esto, esa mentalidad de dominación masculina ha estado amparada por toda la maquinaria social por los siglos de los siglos; pero, aunque parezca oximorónico, las mujeres han sido una de las principales fuerzas impulsoras del machismo y la intolerancia, y todo desde la comodidad de sus casas, al tiempo que amamantan, educan, moldean, cocinan y limpian la casa. Ojalá que hayan más mujeres dominicanas dispuestas a desafiar las buenas costumbres de nuestros mejores machos, y contribuir a la creación de un nuevo orden social, más justo y más equitativo, tanto para ellas como para ellos.

martes, 12 de junio de 2007

¿Aprendimos algo del caso Loving vs. Virginia? La verdad, no mucho.

El 12 de junio de 1967, la Suprema Corte de Justicia declaró inconstitucional la ley de Virginia que prohibía el matrimonio entre personas de diferentes razas. En el caso Loving vs. Virginia, la Corte falló a favor de Richard Loving al afirmar que:

"El matrimonio es uno de los “derechos civiles básicos del hombre”, fundamentales para nuestra existencia y sobrevivencia. Negar esta libertad fundamental tomando como base una teoría sin fundamentos que tiene como eje central clasificaciones raciales que atentan el principio de igualdad, principio que se encuentra junto al corazón de la decimocuarta enmienda. Dicha enmienda estipula que la libertad de elección a la hora del casamiento no debe ser restringido por discriminaciones raciales. Bajo nuestra Constitución, la libertad de casarse o no con una persona de diferente raza reside dentro del individuo y no puede ser infringida por el Estado" (Loving vs. Virginia)

Hoy 12 de junio se cumplen cuarenta años de dicho dictamen; precisamente hoy, se me ocurre preguntarme, ¿qué tanto hemos aprendido de Lovings vs. Virginia? Me parece que no mucho. ¿por qué no permitir que cada individuo haga con su vida lo que mejor le plazca? En este día tan simbólico, aprovecho para recordar que en este preciso momento hay hombres y mujeres a quienes se les siguen negando su legítimo derecho de contraer matrimonio con la persona que han elegido. Superamos el impedimento del color de la piel, pero no así el de la orientación sexual.

Por lo menos a mí, se me hace tan ridículo que en pleno siglo XXI sigamos decidiendo con quien las personas pueden casarse.
Espero que ante la inercia del gobierno federal respecto al matrimonio entre homosexuales, lo estados tomen carta en el asunto, y sigan el modelo de estados como Massachusetts. En el estado de Nueva York en este momento se debate la propuesta del gobernador Elliot Spitzer, que legalizaría el matrimonio entre parejas del mismo sexo. Ojalá que la medida sea aprobada, y que se les garantice, de una vez por todas, la protección legal que estos hombres y mujeres se merecen. No es justo que hombres y mujeres, como mis amigos Gary y Murdoch, tengan que irse a otro lugar para unirse en matrimonio, simplemente por su orientación sexual; y mucho más injusto aún es la exclusión, y el desamparo legal al que son sometidas dichas parejas.

Gary y Murdoch se casaron en Canadá en septiembre del 2005, ambos son activista por los derechos de los homosexuales.