¡Qué inútiles pasan estos días de inercia! Extraño, caminar, saltar, bajar por las escaleras, ducharme de pie, treparme en las máquinas del gimnanio. Extraño el movimiento. Echo de menos la tensión que se forja entre el deseo y el deber, por ejemplo, el quererme quedar en la cama pero tener que levantarme.¿Qué de bueno hay en quedarse en la cama cuando uno no tiene que levantarse? No hay placer en hacer lo que podemos hacer, pareciera que necesitemos esa dimensión de imposibilidad para disfrutar más las cosas.
A pesar de que mis movimientos son bastantes limitados, he experimentado mejoría. Ya no estoy confinada a una silla de ruedas todo el día, puedo caminar un poco apoyada por un andador. Las terapias han fortalecido mis músculos aunque las fracturas siguen sin cicatrizar -el pronóstico de los médicos es que la recuperación se llevará de cuatro a seis meses. Ojalá que no pierda la cordura en el proceso, pues trabajo desde los diecisiete años y no sé estar en casa. Ya veremos que tal me va.
¿Cómo paso el tiempo? Recibo visitas de amigos y familiares, hablo por teléfono, veo películas, paso horas muertas en Twitter siguiendo lo que ocurre en el mundo, desde la guerra de Libia a las manifestaciones de los estudiantes chilenos, y otros temas de interés, y por supuesto que leo mucho.
Estas primeras semanas de recuperación me he propuesto darme tiempo para mejorar y hacer lo que quiero. El próximo mes cuando el dolor disminuya un poco más, volveré a estudiar para prepararme para el examen que debí tomar en agosto. Afortunadamente el impacto del accidente sólo me afecto los huesos y no las neuronas :).
A pesar de que mis movimientos son bastantes limitados, he experimentado mejoría. Ya no estoy confinada a una silla de ruedas todo el día, puedo caminar un poco apoyada por un andador. Las terapias han fortalecido mis músculos aunque las fracturas siguen sin cicatrizar -el pronóstico de los médicos es que la recuperación se llevará de cuatro a seis meses. Ojalá que no pierda la cordura en el proceso, pues trabajo desde los diecisiete años y no sé estar en casa. Ya veremos que tal me va.
¿Cómo paso el tiempo? Recibo visitas de amigos y familiares, hablo por teléfono, veo películas, paso horas muertas en Twitter siguiendo lo que ocurre en el mundo, desde la guerra de Libia a las manifestaciones de los estudiantes chilenos, y otros temas de interés, y por supuesto que leo mucho.
Estas primeras semanas de recuperación me he propuesto darme tiempo para mejorar y hacer lo que quiero. El próximo mes cuando el dolor disminuya un poco más, volveré a estudiar para prepararme para el examen que debí tomar en agosto. Afortunadamente el impacto del accidente sólo me afecto los huesos y no las neuronas :).
