Mostrando entradas con la etiqueta amistad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta amistad. Mostrar todas las entradas

viernes, 19 de junio de 2009

Madrid o la ciudad de los amigos virtuales

El pasado 5 de junio durante un viaje relámpago a Madrid, tuve unas dos horas de mi apretada agenda para conocer a Luis Jerez, quien se había convertido en un gran amigo mío, aunque sólo era en el espacio virtual.

Luis es uno de mis amigos cómplices, y me siento muy contenta de haberlo conocido en su forma física. ¡Gracias Luis, por salirte del trabajo a comer conmigo! Me lo pasé muy bien.

Es increíble como mi mundo virtual ha llegado a adentrarse en mi realidad físico. No estoy segura de que eso sea algo completamente positivo, pero por lo menos, en este caso, y otros que tal vez algún día me anime a contarles, ha valido la pena.

martes, 8 de julio de 2008

Hoy quiero que sepan que...

Nuestra amistad no depende de cosas como el espacio y el tiempo
 Richard Bach
Hay días en los que el diario vivir me hace pensar en destruir este planeta perdido en el espacio. 
Y entonces, pienso en ustedes, mis amigos intergálacticos, en los universos que he conocido, y en las posibilidades que me brinda...
 Me dejo de dramas, me siento a la computadora, escribo este post, y se lo dedico a ustedes queridos seres de otros mundos, que han aterrizado en mi galaxia para hacerme compañía. ¡Gracias!
En la foto Baakanit y Víctor Manuel, dos de mis amigos intergalácticos; y detrás de la cámara Tamar, la esposa de Víctor. Gracias por la velada, me lo pasé genial.

miércoles, 14 de marzo de 2007

Iré por tu último vestido

Día a día te veo escarparte ante mi mirada inútil... Ya no hay nada que pueda decir o hacer para que te quedes conmigo. Aunque a decir verdad, no sé si quiero retenerte ahí postrada, esclavizada a ese monstruo que te consume.

Físicamente ya no eres la misma, el monstruo te ha vencido, sin embargo, no ha sido capaz de causarle la más mínima marca a tu espíritu. Sigues firme como una roca, pero con la serenidad de una suave y pausada brisa... ¡Qué gran lección me has dado! Tú me has enseñado a recordarte feliz, llena de vida, como siempre... He entendido que tienes que partir, aunque tu ausencia me cause una profunda herida.

No lo sabrás nunca, pero te guardo un secreto: a tus espaldas tendré que ir de compras -como tantas veces lo hicimos tú y yo. Sin embargo, esta vez, tú no irás conmigo. Echaré de menos la risar y los comentarios cómplices. Esta vez tampoco podrés verte parada ante el espejo -como tantas veces lo hice- decidiendo si te gusta o no cómo te queda el vestido. Desaforutnadamente, ni tú ni yo tendremos esa oportunidad, porque ya no estarás conmigo cuando te pongamos tu último vestido...