sábado, 31 de octubre de 2009

A-Rod el centauro

Esta mañana he leído en el Daily News que Alex Rodríguez tiene complejo de centauro. Pareciera que este periódico piensa que todos debemos sentirnos indignado por el narcisismo de A-Rod. A mí no me importa, si A-Rod es un dios del Olimpo, un centauro o lo que le venga en gana.

Creo que el Daily News, y toda la prensa local y dominicana, deberían obviarnos el darle tanta importancia a lo que hace o deja de hacer A-Rod. ¿Cansarán algún día?

Imagen vía Libro de Arena

viernes, 30 de octubre de 2009

Escuela de formación

Llevo dos horas saltando de un lugar a otro en Internet, aquí tendida sobre el sofá. Al otro extremo se encuentra, el siempre leal,Coco disfrutando de una de sus largas siestas.

A Coco le divierte jugar con mis pies. Se extiende todo lo que puede para tocarlos con sus manitos de nieve. Yo, distraída por naturaleza, no me había percatado de sus muestras de cariño. Cuando lo noté, traté de reciprocarle la cortesía, acariciándole el lomo, pero a él no le hizo gracia y se escapó.

¡Qué escurridizo resultó el Coquito! Me ha dejado clarísimo que es él quien dicta cuándo y cómo recibe cariño. Ya estoy por creer que tiene un secreto: es casi seguro que asiste a una escuela de formación masculina.

jueves, 29 de octubre de 2009

Afghanistan



Mr. President that was a very moving gesture; and the picture, Mr. President, oh that is quite nice too. I am sure that some service men and women and their families will welcome your initiative. But, Mr. President the photo ups are not enough. The sight of you honoring the dead troops, and the deteriorating conditions on the battle field, and in the country at large, as well as the increasing number of civilian casualties make me ask you: Mr. President, what the fuck are you going to do with Afghanistan?

Photo Via The New York Times

miércoles, 28 de octubre de 2009

El cordón azul de Ariadna

Salí a la puerta, y las gotas de lluvia se precipitaron sobre mi piel. Apresuré el paso, y percibí una especie de calambre, que parecía originarse en el cordón de los tenis. Eché una mirada de reojo, no vi nada, y seguí caminado. Me detuve de nuevo. Vi el cordón del zapato derecho que se ensanchaba, como tirado por un hilo a control remoto.

¿Qué movimiento pudo haber hecho mi pie para que el cordón se desintegrara? No podría adivinarlo. Al llegar al carro me saqué el zapato, y comprobé lo que ya sabía: el cordón se había deshecho de forma muy extraña, hasta donde el zapato se lo había permitido.

Se me ocurrió de súbito que la vida es una enorme manta hilvanada por episodios extraños. En ocasiones, damos un paso ordinario, y nos dirigimos por caminos conocidísimos, pero ese día nada resulta de la manera que lo esperábamos. Ese paso puede desencadenar una vorágine insospechada. Y así, sin saber muy bien cómo ni por qué, un universo, más o menos, ordenado se convierte en un caos.

martes, 27 de octubre de 2009

La relatividad del tiempo

Y Dios lo hizo morir durante cien años
y luego lo animó y le dijo:
-¿Cuánto tiempo has estado aquí?

-Un día o parte de un día, respondió.

Alcorán, II, 261.
(Epígrafe a "El milagro Secrecto" de J.L.Borges)

El reloj dicta dónde, y cuándo vamos, y cuánto tiempo nos quedamos. Y sin embargo, hay tiempos que se escapan a todo tipo de medidas. Hay años que parecen días, y días que se hacen eternos. Y, a veces, se dan momentos fugaces que se perpetúan , indeleblemente, con cada giro de la memoria.

lunes, 26 de octubre de 2009

Nada

Hoy empecé a leer la novela de Carmen Laforet cuyo título es, precisamente, Nada. ¿De qué puede tratar un libro que se hace llamar Nada? Nada, así, a secas. ¿Qué es nada? La ausencia de valor, el vacío... Sin embargo, la nada puede serlo todo, hay momentos en que puede ser todo cuanto tenemos o somos.

Es mi edición de Nada una muy vieja; pero, me gustan los libros viejos, de hojas amarillas. A este en particular le tengo mucho cariño, me lo encontré tirado en la basura en una calle de New York, hace ya algún tiempo. No tuve corazón para dejarlo ahí condenado la desaparición. Lo rescaté y me lo llevé a mi casa, con la firme promesa de que algún día él y yo, conversaríamos en algún rincón de mi espacio. La hora de la conversación ha llegado. He abierto el libro:

NADA
(Fragmento)
A veces un gusto amargo,
Un olor malo, una rara
Luz, un tono desacorde,
Un contacto que desgana,
Como realidades fijas
Nuestros sentidos alcanzan
Y nos parecen que son
La verdad no sospechada...
J.R.J.

Volteé la página. Ésta será mi primera lectura de Nada. La emprendo en absoluta ignorancia. Me agrada leer en el vacío, y dejar que el libro se yerga, se forje antes mis ojos, verlo surgir de la nada, y crearse así mismo. Disfruto degustarlo así distantes, ajeno, desconocido, a sabiendas de que lo iré poseyendo página a página, hasta que sea mío, como fue antes de tantos que ya han hecho este viaje íntimo.

Imagen vía Randomhouse.com

domingo, 25 de octubre de 2009

Domingo con Salinas

Hoy desperté, y me dio por conversar con Pedro Salinas. ¡Cómo me gustan sus poemas! Aquí les dejo un fragmento de su obra La voz a ti debida, en la que cuenta una historia de amor de principio a fin. En La voz a ti debida, Salinas nos presenta "el amor como posible plenitud y a veces como sueño imposible, amenazado por sus límites o por su inevitable fugacidad" (José Ma. Bermejo).

LA VOZ A TI DEBIDA
Versos 388 a 424

Yo no necesito tiempo
para saber cómo eres:
conocerse es el relámpago.
¿Quién te va a ti a conocer
en lo que callas, o en esas
palabras con que lo callas?
El que te busque en la vida
que estás viviendo, no sabe
mas que alusiones de ti,
pretextos donde te escondes.
Ir siguiéndote hacia atrás
en lo que tú has hecho, antes,
sumar acción con sonrisa,
años con nombres, será
ir perdiéndote. Yo no.
Te conocí en la tormenta.
Te conocí, repentina,
en ese desgarramiento
brutal de tiniebla y luz,
donde se revela el fondo
que escapa al día y la noche.
Te vi, me has visto, y ahora,
desnuda ya del equívoco,
de la historia, del pasado,
tú, amazona en la centella,
palpitante de recién
llegada sin esperarte,
eres tan antigua mía,
te conozco tan de tiempo,
que en tu amor cierro los ojos,
y camino sin errar,
a ciegas, sin pedir nada
a esa luz lenta y segura
con que se conocen letras
y formas y se echan cuentas
y se cree que se ve
quién eres tú, mi invisible.