Esta semana el inteligentísimo señor presidente George w. Bush hizo un comentario digno de ser comentado. El momento de la bushada, se dio mientras trataba de explicar su postura ante la nueva reforma de inmigración que se discute en el Congreso. Me quedé boquiabierta al escucharlo decir que él ¨prefería que los inmigrantes cruzaran la frontera con sus documentos en regla en vez de amontonados en un camión.¨ Es que Bush no ha encontrado a nadie que le diga, Señor presidente, le aseguro que ellos también vendrían a este país legalmente, si les dieran la opción.Este comentario me demuestra una vez más que tan fuera de la realidad está el distinguido presidente, y de igual manera un gran sector de sus ciudadanos. Creen que los inmigrantes prefieren arriesgar su vida en busca de mejores condiciones de vida a emigrar legalmente. En el comentario de Bush subyace la creencia de muchos de que los inmigrantes eligen cruzar la frontera entre un sinnúmero de posibilidades que tienen a su disposición, estando entre ellas la opción de entrar legalmente a los Estados Unidos -que los espera con los brazos abiertos para ofrecerles una visa. Bajo estas falsas premisas, se hace lógico que estos ciudadanos, amantes de las leyes piensan que los inmigrantes deben ser castigados, única y exclusivamente por haber violado las leyes al entrar al país ilegalmente.
No me sorprende en lo absoluto que éstos sean los mismos ilusos que siguen creyendo la propaganda barata de que la razón por la cual los Estados Unidos es tan odiado alrededor del mundo es por su amor a la libertad. ¡Que pueden entender de lo que ocurre en el mundo, si ni siquiera tienen idea de lo que sucede en su patio! Por lo tanto, no me sorprende que estos ciudadanos hayan elegido a un presidente cuyo coeficiente intelectual raya en lo vergonzoso. A uno no le cabe más que proclamar que definitivamente se merecen el presidente que tienen. Electores y elegido son el dúo perfecto.