
Esta mañana me pareció sentir que la muerte se me enredaba entre la piel; la miré de frente con valentía, y ella me devolvió un guiño burlón. Un rayo de luz la desvaneció en su esplendor. Recordé entonces que ella y yo tenemos asuntos pendientes. Hoy saldré a la calle y aspiraré el aire, y lo saborearé como nunca, plenamente consciente de que ella y yo nos volveremos a encontrar a la vuelta de cualquier esquina.
Imagen: calaca por artesanos de Guerrero