Ante todo, quiero agradecer a Juan N. Tineo por haberme invitado a leer. Juan, es un colaborador del congresista José Peralta, en promover el arte en la comunidad hispana de Queens. De igual manera quiero agradecerles a ustedes, sus lindos comentarios, mil gracias. El apoyo que recibo de ustedes es una de las razones por las que me gusta tener un blog. Su muestra de cariño y apoyo, me acompañan más que el de la gente que está físicamente cerca de mí. Siempre he creído que la cercanía nubla la mirada, y nos impide ver lo que tenemos en frente; la cercanía suele decaer en invisibilidad. Sin embargo, ustedes que sólo me leen en el mundo virtual, lejano y ajeno, no tienen otra alternativa más que verme. Anoche fue la tertulia. La anticipación del evento me tenía muy nerviosa, pero a la hora de la verdad, hice lo que tenía que hacer -como siempre lo hago. En el momento que me levanté a leer, los nervios cedieron, y me sentí tranquila. Primero, hablé un poquito del proceso interno que siempre precede lo que escribo, de mi relación con el mundo interior y exterior. Les conté de mi manía de inventarles historias a rostros con los que tropiezo en el tren o por las calles. Así como de los conflictos entre mi blog y mis libros. También, les revelé lo que siento cuando me veo en la profundidad de unos ojos, y cuando pienso en los niños en la paz y en la guerra.
Al terminar la tertulia, hubo quien se me acercó para decirme lo mucho que le gustó lo que leí, pero también hubo quien me ignoró. También, apareció quien me incentivara a seguir escribiendo, y por supuesto que no faltó quien tratara de ligarme. Pero en fin, todo salió mejor de lo que yo había anticipado, creía que las palabras se quedarían atragantada y no saldría, pero eso no ocurrió. Me sentí bien, y satisfecha con mi rendimiento en el evento. En general, la audiencia fue muy amable conmigo, me regalaron aplausos y sonrisas. Sin embargo, lo que se quedó conmigo al final de la velada fueron las palabras de un chico que se me acercó para invitarme a las tertulias de un círculo de escritores que se reúne en el Village a compartir sus escritos. Lo que más me gustó de nuestra conversación, no fue la invitación en sí, sino algo que dijo mientras conversábamos: "nosotros, sólo somos el medio por el cual se expresa una energía que está ahí flotando. Nosotros no hemos inventado nada. Sólo somos miembros de una tribus que ha existido siempre, pero que siempre ha sido minoría, siempre menospreciada por la sociedad."
imagen tomada de Chemalera