El éxito económico de un escritor no depende necesariamente de su calidad literaria. Es bien sabido que muchos buenos escritores mueren pobres y sin el reconocimiento que se merecen; pero también los hay cuyas obras no son de tanta calidad literaria que gozan de gran éxito económico.En nuestra sociedad suele confundirse un bestseller con un buen libro; nada más lejos de la realidad; el valor de un libro no está en cuantas copias vende, sino en su valor intrínsico, en su capacidad para llegarle a lectores de diferentes tiempos, en su contribución y su trascendencia para la literatura universal. El bestseller suele morir con sus contemporáneos, por el contrario, un buen libro los sobrevive y se convierte en clásico.
Lo ideal sería que todo buen libro fuera un bestseller o que todo bestseller fuera un buen libro; lo que implicaría que todo escritor pudiera vivir de su trabajo, pero desafortunadamente no siempre ocurre así. En nuestro tiempo suele recompensarse la mediocridad literaria con el éxito económico y el reconocimiento. Mientras más superficial y simple es el libro mayor acogida tiene entre los lectores. La verdad es que nos hemos convertido en fieles creyentes de la gratificacion inmediata, y fervientes enemigos del ejercicio mental.
Y tú, ¿has sido hechizado por algún bestseller, o has podido romper su encanto?