
Vengo de una familia que sí bien no es perfecta, por lo menos en ésta reina el amor, el apoyo y sobre todo el respeto.... Siempre le estaré agradecida a mis padres por darme un hogar humilde pero unido y armonioso. Traigo mi familia a colación porque acabo de conversar con alguien para quien la historia es muy diferente. Acabo de colgar el teléfono, y siento que se me desgarra el corazón. Dicha familia está bajo una tormenta; aunque no creo que esta persona se percate de la magnitud del fenómeno...
Para mí, ésta es una guerra avisada a la que no se le hizo caso... Es que los que estamos fuera del ojo del huracán siempre vimos lo que se aproximaba, pero ella no lo vio venir, por esa ceguera conveniente que le resta responsabilidad ante la situación.... Creo que siempre ignoró las señales de peligro, es más de cierta manera es la responsable de lo que ahora vive, aunque claro eso no hace la situación menos lamentable. No creo en el destino -porque eso conlleva aceptar un sinnúmero de cosas que no estoy en condición de aceptar-, pero en lo que si creo es en la relaciónentre causa y efecto. Me apasiona la idea de que un hecho o una decisión pueden alterar totalmente el curso de nuestra vida. Esto se aplica a las relaciones humanas también, ¿cómo serían las cosas si hubiésemos actuado de otra manera? Aunque difícil saberlo, por lo menos sabemos que podrían ser diferentes... Hay cosas pequeñitas que a largo plazo pueden crear un abismo en una familia; por lo tanto la temprana intervención de los padres para corregir la situación es imprescindible. Si los padres -esos seres que deben llevar la brújula en las manos para que el navío no pierda el rumbo- no toman las medidas necesarias el barco está en peligro de naufragar. Sin embargo, la cruel realidad es que los padres a veces están tan desorientados que contribuyen al naufragio. Observemos un caso típico, la rivalidad entre hermanos -aunque claro hay diferentes niveles-, muchas veces ésta está gestada por una marcada predilección de los padres hacia alguno de los hijos... Aunque claro, ellos jamás lo aceptarán, pero sus acciones los delatan. Este es el caso de la familia en cuestión, siempre hubo -aunque la madre lo niega- una predilección por el hijo menor: le celebraba los berrinches, sus deseos siempre eran complacidos -muchas veces a costa de los de la hermana-,
pero todo se justificaba por ser el más chiquito... pero el tiempo fue pasando, los berrinches no cesaron y los deseos se iban multiplicando...
Con el pasar de los años el chiquitín berrinchudo se convirtió en adolescente, y como por arte de magia perdió el interés por los estudios, se intensificó su mal genio, el cual siempre iba acompañado de insultos en contra de la hermana o la madre.... La verdad es que el chico siempre supo que podía hacer cualquier cosa y no habrían consecuencias. Para ese entonces, ya la madre no sabía que hacer con él -de hecho nunca lo supo- de todos modos para entonces cualquier reacción hubiese sido en vano -ya era tarde. Hace poco, el
orgullo de mamá embarazó a la novia adolescente; ahora tiene un angelito a quien le debe todo, pero a quien no puede darle nada.
Otra criatura a quien se le negará lo escencial: un hogar y una buena formación. Es muy triste ver una familia hundirse todos los dias más en la miseria y en la disfuncionalidad; ver padres irresponsables que contribuyen a la desgracia de sus hijos, los cuales se convierten en "
hombres" viendo pasar el tiempo en una esquina, cada día más cerca de convertirse en una estadística.