Por primera vez en vida me he quedado sin nada que decir ni escribir. Estos día prefiero andar por algunos sitios en Internet que disfruto, y leer en silencio... y deambular, y perderme en la maraña de mi mundo interior, sin el menor deseo de compartirlo con nadie...
Confieso que no me gusta sentirme así. En la escritura siempre me había sentido viva, había encontrado la paz... El no escribir es un letargo que se parece demasiado a la muerte, o mejor dicho, es una pequeña muerte.