Todos los plazos se cumplen. Hoy a través de todo el país había chiquitines sudando frío y comiéndose las uñas, a la expectativa del nuevo AP Spanish exam de The College Board; estas criaturas hicieron de ratones de laboratorio al ser los primeros en presentar el nuevo examen.Para los que no están familiarizado con el examen, les diré que se trata de un examen muy riguroso en el que se requiere que los niños demuestren competencia del idioma español a través de la escritura, la lectura, la conversación y la comprensión auditiva. El examen dura más o menos cuatro horas. Si salen bien, obtienen créditos universitarios. Sin embargo para que las universidades acepten los créditos tienen que sacar buenas calificaciones; las más prestigiosas se dan el lujo de exigir una calificación excelente o sobresaliente.
Fue un año de trabajo arduo, y de total incertidumbre, porque no sabíamos como iba a ser el examen exactamente; sin embargo, a juzgar por la reacción de mis chiquitines cuando vinieron a verme al terminarlo, parece que no les fue mal (no permiten que los profesores esté ni siquiera cerca del sitio donde se da el examen). Me contaron que fue difícil y largo pero que se sintieron preparados para hacerle frente. Aunque claro nunca se sabe con los exámenes, pues hay varios factores que considerar; no sólo se trata de saberse el material, también hay que contar con los nervios, el factor shock, el cansancio, y por supuesto lo que estaba pasando por su cabecita loca. No sabremos el resultado del examen hasta la segunda semana de julio; para entonces, espero estar tomando el sol a la orilla de la playa, y por lo tanto no me enteraré de la buena nueva de inmediato.