Últimamente encuentro mensajes dirigidos a mí en libros. ¡Qué extraño! Esto me ha llevado a pensar que se me ha secado el juicio. No creo que mi preocupación sea exagerada si consideramos mis últimas andanzas. El otro día les conté sobre el mensaje que recibí en la farmacia -aunque debo reporta que la más importante de las promesas resultó ser un fraude. Ese precedente debería ser razón suficiente para ya no creer en lo que prometen los libros; además, todos sabemos las consecuencia que tuvo esta práctica en don Alonso Quijano. Pero, ni la promesa fraudulenta ni la locura del famoso hidalgo han podido curar mi manía. ¿Será que he sido hechizada por Frestón, y por ello sigo presa de las advertencias de los libros? ¡Eso ha de ser! Por lo menos, así lo prueban los acontecimientos de esta mañana, y lo que acabo de leer en la novela Ordinary People:"To have a reason to get up in the morning, it is necesary to possesses a guiding principle. A belief of some kind. A bumper sticker, if you will. People in cars on busy freeways call to each other Boycott Grapes, comfort each other Honk if You Love Jesus, joke with each other Be Kind to Animals -kiss a Beaver. They identify, they summarize, they antagonize with statements of faith: I have a Dream, Too -Law and Order; Jesus Saves at Chicago Fed; Rod McKuen for President (1)."
Sé que estarán de acuerdo en que este mensaje es para mí... Es que tiene sentido, claro, ahora que lo pienso no tengo un bumper sticker... Por eso ha de ser que me levanté una hora y media tarde esta mañana. Creo que llegó la hora de diseñar uno... y tal vez así no vuelvan pegárseme las sábanas.
Artículo relacionado:
Getting your views across: something new in bumper stickers.
A bumper Sticker Causes Me to Examine My Beliefs
Imagen: vía, El País