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viernes, 17 de agosto de 2007

¿El Cantante o La Esposa de El Cantante?

Esta semana fui a ver El cantante. Lo único que me gustó de la película fue la música, la cual siempre he disfrutado sin la ayuda de la película. Fue difícil permanecer estática en el asiento, pues la música de Héctor Lavoe nos produce ese efecto. Sin embargo, la película fracasa en proyectar quién era Héctor Lavoe, y por qué es un ícono de la fusión de ritmos afrocaribeños que surgió en Nueva York allá por el año 1967.

Bien es cierto que no es necesario conocer a El cantante para disfrutar su música; de hecho, yo lo he hecho toda mi vida y no sabía, y sigo sin saber mucho de su vida. Sin embargo, no era lo que esperaba de un filme que se hace llamar El Cantante. Me imagino que si yo que crecí escuchando la música de Lavoe, me fui sin saber nada de él, los que no tienen la menor idea de su música, se habrán preguntado, ¿quién era Lavoe? ¿por qué fue tan importante para la salsa? Desafortunadamente, la película no ofrece respuestas satisfactorias. Lo que si hace es darnos una muy buena idea de quién era Puchi -su esposa; de hecho, el título de la película debió haber sido La Esposa de El cantante, ya que el foco de atención recae sobre ella todo el tiempo. Puchi, es la narradora de la película, a trevés de una extraña y malograda entrevista en blanco y negro. La entrevista muestra a una Puchi que ha visto tiempos mejores, contándonos los episodios de la vida de El Cantante que ella nos quiso contar, dejando fuera todo en lo que ella no era el eje principal.
El innecesario recurso, introduce todas las escenas de la película. Creo que El Cantante sería una mejor película sin dicha entrevista; además, le hubiera ahorrado muchas de las metidas de pata a J.Lo, las cuales nos revelan su pésima actuación. El recurso de la entrevista ha dado buenos resultados en mano de directores más competentes, como por ejemplo en Titanic, Rosa nos narra los hechos en retrospectiva sin acaparar la trama; sin embargo, en el Cantante, pareciera que el director tomó un largo receso y dejó a Puchi hacer y deshacer a su antojo; desafortunadamente es una de las cosas que le cuestan el filme.

El guión está plagado de hoyos; de hecho, va saltando dejando escenas muy importantes de la vida de Hector Lavoe fuera de la trama, o si las incluye le pasa por encima sin mayor profundidad;por ejemplo: el hijo fuera del matrimonio, el episodio siquíatrico de El cantante y su contribución al genero, el asesinato del hijo de Lavoe y Puchi. De igual manera enfatiza demasiado el abuso de drogas y conducta sexual de Lavoe. De no ser por la música, las dos horas del filme se hubieran hecho interminables; además, los constantes saltos nos producen un efecto de mareos de los cuales es difícil recuperarse, y peor aún entender por qué se incluyen si no contribuyen en nada a la trama. Por ejemplo, el confuso incidente en el que Héctor pelea con unos negros que no pasa de ahí. Me parece que es irrelevante para el resto de la trama ya que nunca sabemos cuál es su propósito.

La trama nos cuenta de un jibarito de una voz excepcional que a los 17 años llega a la Ciudad de Nueva York, a los pocos días, y por casualidad se encuentra al frente de la orquesta más importante de Salsa, y que en poco tiempo se convierte en una sensación. Se enamora, se casa, se le sube la fama a la cabeza y se hunde en las drogas y el alcohol. Pero la película no explora el por qué de las cosas. De hecho, la película no nos explica nada, no nos introduce al hombre detrás de tanta auto-destrucción. Da la impresión de hacer un gran esfuerzo por subyugarlo, y sólo subrayar su vertiginosa caída. No me sorprende que a muchos que conocieron a Hector Lavoe no les gustó el filme.

¿Qué decir de la actuación? Marc Anthony hace un gran esfuerzo por hacer una representación/encarnación digna de Hector Lavoe. El esfuerzo es digno de aplaudir, ya que hizo lo mejor posible con el pobre guión que le ofrecieron. De hecho, me pareció que el esfuerzo de Marc le ahorró una mayor vergüenza a quien con este guión pretendió hacer una película sobre el más grande exponente del la Salsa en los años sesenta, setenta y ochenta. Por el contrario, Jennifer López con su inhabilidad innata para actuar no le ofrece mucho al guión, excepto su excesiva presencia en una película que debió haber sido sobre su esposo y no sobre ella; se vió radiante y glamorosa, pero como la actriz mediocre que es.

Me parece que el guionista/director sufría de un caso severo de vagancia fílmica, ya que trata de compensar los hoyos del guión con unos cortes a toda carrera de titulares de periódicos y carteles de presentaciones de momentos claves en la carrera de El Cantante; muchos de los eventos que reseñaban los titulares hubieran enriquecido la trama si se los hubiera incluido porque eran parte esencial de la vida de Hector Lavoe. La película es un fracaso desde el punto de vista artístico; el último intento del director de que nos fuéramos de la sala de cine recordando a El Cantante por su música, y no por su triste final, es un rotundo fracaso, ya que pasamos de súbito de la mayor tristeza a una vívida presentación en el Madison Square Garden en la que Lavoe interpreta El Cantante; sin embargo, es imposible que el público procese el súbito cambio, y nos vamos del cine bailando salsa pero con una profunda pena en el corazón.