He venido siguiendo el desarrollo del caso sobre las inyecciones usadas para la ejecución de los reos condenados a la pena de muerte. El argumento es que el efecto de las primeras dos inyecciones pueden impedir que el reo demuestre si siente dolor. Hace treinta años que se adoptó este sistema por considerarlo el más humano. Sin embargo, este método ya ni siquiera se usa para matar animales. Es decir, se usa uno menos doloroso. Los investigadores han encontrado que en caso de que la segunda inyección no funcionara, el reo sentiría un dolor insoportable e innecesario; y éste no podría demostrarlo por estar paralizado. Durante la ejecución no hay médicos presentes que puedan evaluar el funcionamiento de las dos primeras inyecciones antes de inyectar la sustancia letal. La respuesta de Scalia no se hizo esperar: "This is an execution not a surgery..." -Antonin Sacalia. Yo me pregunto, ¿qué diablos quiere decir Scalia con eso? ¿Y qué tal con la octava enmienda? ¿No qué no se debe torturar o infringir dolor innecesario? Bueno, sí, lo sé eso es lo que dice la constitución, pero ya todos sabemos lo que piensan nuestros más altos dirigentes, y los guardianes de la ley.Uno de los nueve jueces sugirió mandar el caso de vuelta a una corte estatal para que se determinara si había fundamento en el alegato de sufrimiento innecesariamente de los reos, Scalia se opuso. ¿Por qué? Porque según él, esta decisión detendría, o dilataría las ejecuciones pendientes. Yo cada vez entiendo mejor a Scalia. He llegado a la conclusión de que la única constitución que Scalia quiere seguir es la que a él le hubiera gustado haber escrito. ¿Se imaginan? Eso hubiera sido un desmadre -como dicen mis amigos mexicanos- porque entonces, tal vez, ni siquiera existiera Estados Unidos como lo conocemos hoy. Para mí, resulta difícil reconciliar su desempeño en la corte con sus valores cristianos. Sus principios son flexibles, -por no decir inconsistentes- pero claro, siempre a su favor. Antoni Scalia es la encarnación de la doble moral. Parece que la constitución sólo hay que seguirla si se ajusta a lo que él cree, o a los objetivos que quiere alcanzar, o perpetuar. Así es el distinguido Magistrado Antoni Scalia, el mismo que propone que se lea la constitución tal cual fue escrita, pero claro siempre y cuando no se trate de su propia interpretación -porque ésa es siempre válida.
Escuchar a los jueces discutiendo este tema fue muy doloroso para mí; es sorprendente -bueno no tanto- el que en su debate no se filtrara, ni por un instante, el menor respeto por la vida, y por el sufrimiento de los condenados. No hablaron del reo como ser humano, quien a diferencia de un óvulo fecundado, sí lo es. Si la conversación hubiera sido sobre células madres o del aborto, hubieran estado defendiendo la vida de un ser futuro, que aún no existe. No pude evitar preguntar, ¿cuál es la vida que ellos defienden?
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