jueves, 21 de septiembre de 2006

¿Cómplice o verdugo?

Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua
... (Arte poética, J. L. Borges)

Me niego a la inercia putrefacta
de un día que ha sido ayer y mañana,
anhelo aquél anclado en el mañana,
aún inalcanzable para tus garras;

Oh escurridiza fuente,
Sé mi cómplice, no mi verdugo,
desgárrame en surcos la piel,
y serpentea por mi alma con tu paso;

Y cuando mis días sean sólo ocaso
te contemplaré complacida
bajo los débiles suspiros de un sol
que se apaga y se hace sombra.



lunes, 18 de septiembre de 2006

Hiedra


Implacable te arraigas
A este edén marchito,

Sólo tú te alzas altiva
Entre cadáveres
De botones muertos,
En vano abrazados a un desierto

Desierto por Sara Raquel Sarangello

martes, 12 de septiembre de 2006

Pausa obligada

Me parece mentira que hacía una semana que no escribía nada en mi blog. Tengo tantas cosas sobre las cuales escribir, pero sencillamente no me alcanza el tiempo... Ya he vuelto al colegio -que rápido se fue el verano- y también se han iniciado las clases de la universidad. Este semestre llevo tres clases, las cuales requieren muchísimo trabajo. Como si eso fuera poco, tengo 13 chicos españoles de visita en Nueva York, como parte de un intercambio que organizo con un colegio madrileño. Se qudarán en Nueva York por tres semanas. Por este tiempo tengo que asegurarme de que todas las actividades que he organizado para ellos salgan bien, y que se porten bien y que estén a gusto. Además de monitorear y supervisar su estadía, debo hacer acto de presencia en las actividades que he coordinado para ellos. Estoy muy satisfecha con la forma como todo ha salido hasta ahora, y con su comportamiento. Espero que sigan así... Aunque el intercambio requiere mucho trabajo, es una experiencia que vale la pena. Es un placer ver chicos de dos mundos distintos compartiendo, llevándose bien y aprendiendiendo sus respectivas lenguas. Este programa ha sido, sin duda una de las experiencias más grata de toda mi carrera.

Ojalá que mi horario mejore pronto, extraño el compartir con ustedes... Ahora sólo me queda tiempo para dejarles este mensajito, y un cálido abrazo.

Overworked and Underpaid es un cuadro de Gigi Boldon

martes, 5 de septiembre de 2006

No confundamos la gimnasia con la magnesia

Escribo con la firme convicción de expresar lo que pienso. Nunca he escrito nada para que nadie esté de acuerdo conmigo. Lea y opine lo que quiera. Por si a caso fuera necesario recordarlo, no creo en la censura, y por lo tanto permito todo tipo de opiniones en mi blog, siempre y cuando no sean ofensivas... Digo todo esto para decir que este escrito lo hago a raíz del comentario del Anónimo #1 en mi último post. También quiero decir que me parece que esta persona no captó el sentido del post en lo absoluto, por lo tanto voy a recapitular algunos puntos. Estructuré el escrito de la siguiente manera:

  • Trasfondo histórico del Día del Trabajo. Me limité a recontar unos hechos que sucedieron según lo que nos cuentan los historiadores
  • Una comparación bastante escueta de las condiciones laborales de los trabajadores del siglo XIX y las de los del siglo XXI. Me planteé unos cuestionamientos sobre quiénes eran los explotados de entonces y quiénes son los de hoy; noté el hecho de que ambos grupos eran inmigrantes. Intrincados con mis observaciones, van los hechos históricos que sucedieron en el transcurso de la tristemente célebre huelga de 1886, la cual terminó en la Revuelta de Haymarket. Además hablé de su consecuencia posterior
  • Observé el significado que se le atribuye hoy día a Labor Day en los Estados Unidos. También mencioné, lo que yo considero como una desmesurada toma de control de todos los estractos de nuestra sociedad por el sector corporativo. Por ejemplo, las decisiones legislativas y ejecutivas se toman en base a su bienestar económico. Los ciudadanos comunes y corrientes quedamos relagados a un segundo plano. Aunque no me metí en ello -por que no aplicaba al mensaje de mi escrito- los tentáculos de este fenómeno se sienten al rededor del mundo, aunuque disfrazados bajo el término GLOBALIZACION -que no es más que una nueva forma de colonianismo pero ese es otro tema. Mi queja iba dirigida a estas corporaciones que son incapaces de proveer beneficios básicos a los trabajadores, como lo son un salario justo y seguro médico; y todo ocurre ante la mirada indolente de nuestros flamantes líderes. Es increíble el número de personas que en este país -el más poderoso del planeta- aunque trabaja todo el día no puede cubrir sus necesidades básicas. Mi queja iba dirigida al sector corporativo, al poder ejecutivo y al legislativo por estar de acuerdo con las corporaciones, dejando a los trabajadores totalmente desprotegidos.
  • Mi referencia a los anarquista no es más que una añoranza de unos ideales de justicia y libertad que parecen haber caducado aunquehoy son más necesarios que nunca. Unos ideales de mejores condiciones laborales para los trabajadores. Mi añoranza iba dirigida a esa auténtica lucha por los trabajadores; hoy día muchos activistas sólo buscan su bienestar propio y la comunidad se hace al margen del reclamo de los trabajadores -si no recuerda como estaban los habitantes d la ciudad de Nueva York en diciembre de 2005 durante la huelga de los trabajadores del metro (no los apoyaron, independientemente si era justificada o no)
  • Quiero recordarte que no estaba en discusión que sistema político o económico es más justo o mejor. Pero aun así, voy a decirte que creo que dentro del capitalismo hay espacio para que los trabajadores obtengan condiciones laborales más justas. En ningún momento estaba pidiendo que se abolieran las clases trabajadoras, lo que pido son condiciones más justas y más humanas; no creo que las dos cosas sean totalmente irreconciliables
  • Tampoco se trata de que yo pague un poco más para que los trabajadores tengan mejores condiciones de trabajo, te aseguro que si yo pagara más por mi coche, la leche, el metro, etc. ese dinero no terminaría en las bolsas de los trabajadores, no mi adorado anónimo, ese dinero terminaría en las arcas de las corporaciones. Así es que lo que se necesita son leyes que protegan más a los trabjadores y menos a las corporaciones; aunque debo confesar que soy totalmente pesimista en este sentido, especialmente mientras tengamos el Congreso y la Casa Blanca controlado por los republicanos cuya ideología está siempre más orientada a proteger los intereses de las grandes corporaciones que los de los individuos

Por último, permíteme señalar que estás usando exactamente la retórica que el sistema espera que uses. Deberías saber que ningún ser humano es ilegal. La falta de documento no te convierte en mercancía. Te sugiero que por respeto a la dignidad humana los llames inmigrantes indocumentados. Como bien dices, el sistema económico de este país necesita de ellos, como en algún momento necesitó de la esclavitud negra, ¿es que a caso no se debió abolir la esclavitud ya que el sistema necesitaba de ella?

domingo, 3 de septiembre de 2006

El Día del Trabajador

El primer lunes de septiembre se celebra el Día de los Trabajadores en los Estados Unidos. El primer Día del Trabajo se celebró un martes 5 de septiembre de 1882 con un desfile de 20 mil trabajadores en la calle Broadway de la Ciudad de Nueva York.

La primera celebración fue una convocatoria de la Central Labor Union que buscaba establecer un día en que se reconociera a los trabajadores; pronto dicha celebración se extendió por otras ciudades de los Estados Unidos.

En 1884 el feriado se empezó a celebrar el primer lunes de septiembre, pero ¿por qué en septiembre? Pues resulta que en ese tiempo las condiciones de trabajo eran extremadamente deplorables, y los trabajadores no contaban con los beneficios que muchos disfrutamos hoy. Por esto se buscaba tener un día de descanso entre el 4 de julio y el Día de Acción de Gracias que eran dos de los pocos días feriados.

El reconocimiento del Día del Trabajodor, primero se dio a nivel municipal, y luego a nivel nacional. El primer estado en convertirlo en ley fue Oregón en 1887, y para finales de ese año Colorado, Massachussettes, New Jersy y New York hicieron lo mismo. En 1894 el Congreso de los Estados Unidos declaró el primer lunes de septiembre como el Día del Trabajo, y así se convirtió en un feriado federal. El siglo XIX fue un período de constante lucha por alcanzar condiciones laborales más humanas e equitativas para los trabajadores.

Han pasado 125 años desde la huelga del primero de mayo de 1886 en la que se buscaba presionar a los empleadores para que reconocieran la jornada de ocho horas de trabajo; a tantos años de dicho paro laboral, yo me pregunto ¿cuántos de nuestros ciudadanos aún cumplen jornadas de trabajo de más de ocho horas? ¿Quiénes eran los trabajadores que en aquel entonces estaban siendo explotados?¿Habrá alguna similitud con los que hoy son el subsuelo de la pirámide social?

Es una lástima que tantos trabajadores sigan laborando largas horas, que sean mal pagados, que no tengan seguro médico u otros tipos de beneficios, mientras las compañías se enriquecen a costas de su sufrimiento. Igualmente triste es el hecho de que como que aquellos trabajadores, éstos son también inmigrantes, ¿será que a caso siempre habrá ese subsuelo de ciudadanos de segunda clase que estará al margen de los beneficios laborales? Por esos ciudadanos olvidados e invisibles, hoy Día del Trabajador decido recordar la lucha de los trabajadores del siglo XIX y a sus organizadores.

Elijo recordar la Revuelta de Haymarket ocurrida el 4 de mayo de 1886, el cuarto día de la huelga de trabajadores que se convirtió en una matanza. La violencia estalló a causa de una bomba, que se cree fue detonada por una persona mandada por los empleadores con la intención de instigar al desorden, y desacreditar el movimiento laboral. Tras la bomba, la policía abrió fuego contra la multitud, matando a 11 personas. A pesar de que no había evidencia, las autoridades enfilaron su dedo acusador contra los activistas anarquistas que eran la principal fuerza del movimiento laboral de Chicago. Ocho activistas fueron acusados y enjuiciados como los responsables del motín. Cinco fueron condenados a la horca anque sólo cuatro fueron ejecutados ya que uno se suicidó la víspera de que se cumpliera la condena. No hace falta decir que el jucio estuvo plagado de irregularidades, y tanto así que ha sido declarado por los expertos del sistema jurídico del país como uno de los más injustos en toda la historia de los Estados Unidos.

A raíz de la condena y muerte de cuatro de los organizadores del movimiento laboral de Chicago, y de la Revuelta de Haymarket, el primero de mayo se convirtió en un día de protesta entre los moviemientos de izquierda que anhelaban mejores condiciones para los trabajadores, lo que causó que en los EE. UU. la fecha fuera perdiendo popularidad. A partir de 1917 se pasaron legislaciones que criminalizaban toda actividad que tuviera alguna conexión con dichas doctrinas. Es por este sentimiento anti-izquierdista que fallaron todos los intentos de cambiar el Día del Trabajo al 1 de mayo -como se celebra en el resto del mundo- diezmando con esta acción la importante participación de los anarquista en la lucha por lograr mejores condiciones laborales para los trabajadores.

Hoy Labor Day no tiene el significado que tenía para los trabajadores del último tercio del siglo XIX y de principios del XX. Ahora es sólo el día que marca el final del verano: un día para disfrutar en familia de los asados o en el parque o la playa. Muchos ni siquiera saben por qué se celebra este día festivo y a otros tantos tal vez ni les importe. Sin embargo creo que es importante recordar el origen de este día tan significativo para la clase trabajadora. Especialmente en el ambiente que reina hoy en día en este país, en el que las corporaciones son las que mandan; por ellas nos vamos a guerra, masacramos civiles sólo por asegurar su crecimiento económico, y así asegurar la supremacía económica de la nación. Es increíble que estemos yendo hacia atrás en el campo laboral, digo esto porque todos los días los trabajadores pierden más terreno ante los empleadores. Un claro ejemplo es el caso de los seguros médicos y las pensiones por los cuales los trabajadores cada día tienen que pagar más y recibir menos -lo que se traduce en mayores ganancias para las compañías.

¡Qué lejos han quedado los sueños de los anarquistas que ofrendaron sus vidas para que los trabajadores rompieran las cadenas de la explotación laboral! Por lo menos el resto del mundo honra su sacrificio al celebrar el Día del Trabajo el 1ro. de mayo, en los Estados Unidos preferimos olvidar detalles insignificantes como ésos. Es mejor dar al traste con los activistas y sus uniones ya que son un incoveniente para la productividad. Me parece irónico que hoy sólo un 15 por ciento de los trabajadores estadounidenses pertenecen a una unión... Más increíble aún es el hecho de que la población desdeña a los trabajadores que se van a huelga reclamando mejores condiciones de trabajo, a diferencia del pasado cuando toda la comunidad los apoyaba, ¿dónde demonios habrá quedado esa solidaridad y consciencia social?

Colgando de una esperanza por Hector Duarte -Este cuadro de Duarte muestra a Albert Parsons, August Spies, Adolf Fischer, y George Engel, los cuatro anaquistas ejecutados por la Revuelta de Haymarket.