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martes, 16 de junio de 2015

Afrontar el presente

Vivir es un arte que se aprende con los años, o no se aprende. Esto es más complicado de lo que podría parecer. La vida es siempre ahora, no ayer, ni mañana.

Es inútil aplicarle reglas ni soluciones genéricas. No la podemos reorganizar como quisiéramos que fuera. Sólo los charlatanes que hacen fortuna con sus libros y charlas de autoayuda, y los ilusos que caen en sus redes creen lo contrario.

La vida es este momento. Ponderar cómo actuaríamos, si la situación fuera otra, es siempre un ejercicio fútil.

Se requiere fortaleza, valentía, autoconocimiento y sentido de orientación vital para afrontar los retos que se nos presentan.Nos toca perder, tomar decisiones difíciles, y aceptar, o rechazar las opciones que se bifurcan ante nosotros.

Decidir qué camino seguir es un ejercicio que se perpetúa en el presente. La elección puede resultar acertada o equivocada, pero hay que tomarse el riesgo de vivir, decididamente, desde nuestro presente, sea éste el que sea. 

domingo, 24 de noviembre de 2013

Punto final

En la vida como en la escritura hay que saber poner punto final.

No poner punto final en el momento preciso, tiene el mismo resultado en la vida como en la escritura: debilitamiento de la historia, redundancia, y hastío...

Todos conocemos gente gente cuya historia es circular, siempre gira sobre sí misma, atascada entre lo que fue o puedo haber sido. 

La vida precisa de ese punto final, en el momento adecuado, que nos catapulte a un nuevo principio, sin ataduras.

jueves, 7 de noviembre de 2013

martes, 5 de junio de 2012

Llama

Se me extinguió la llama que me impulsaba por la vida.  Sin el fuego la vida se hace larga y tediosa, y los proyectos nos parecen inabordables, innecesarios. ¿Es posible avivar una llama extinta?

sábado, 19 de noviembre de 2011

La gran Ciudad de Nueva York

A pesar del brillante sol de noviembre, un opaco velo me cubre la frente... ¿Qué tengo? ¿Qué me pasa?  Tal vez, un ataque incontrolable de soledad física y cósmica. No hay nadie en esta enorme ciudad que pueda calmar esta sed de compañía. Somos más de ocho millones de almas pudriéndonos juntas, enclaustradas en cada una de las fortificadas celdas de esta sofisticada prisión. ¡Oh, Nueva York! Cuánta podredumbre! ¡Qué maravillosa cloaca!

jueves, 17 de noviembre de 2011

Pesadilla

La gente espera que sea lo que ellos han soñado que soy. Y, yo no quiero ser el sueño de nadie; prefiero ser su pesadilla.

domingo, 2 de octubre de 2011

Vigilia

Todo está dispuesto para tu llegada. Cuando vengas, te leeré poemas. Compartiré una copa de vino contigo. Te susurraré al oído lo que no tiene sentido gritar. Escribiré poesía sobre tu cuerpo. Y haré de las alas de una mariposa, las nuestras.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

La escritura: mi búsqueda y mi bálsamo

La escritura es muchas cosas para mucha gente. Para mí es búsqueda y bálsamo. Es mi escudo ante el mundo cruel, mi mecanismo de defensa ante el terror de lo incontrolable, el freno que detiene la locura. Un lugar seguro donde refugiar mis miedos, mis sueños, mis frustraciones. Un lugar idílico donde el mundo es menos opresivo.

Ella me acompaña en la melancolía, en el éxtasis o la indecisión. Es esa puerta que nunca se cierra. Es leal, y siempre está dispuesta a curar mis heridas. Nunca me ha dejado sola, la única constante en mi vida.

Me aterra que algún día ya no la quiera, y decida alejarme de ella... ¿cómo podría lidiar con el mundo y sus formas incomprensibles para mi alma sensible y mi mente inquisitiva? Eso no quiero ni contemplarlo. Sin ella, probablemente terminaría en algún psiquiátrico, errada, perdida en la bruma de la locura incontrolada.

viernes, 19 de agosto de 2011

Lamento matutino

Hoy quiero estar con mi tristeza a solas, quiero sentirla, exprimirla, hasta que ella se deje. No quiero consuelos, ni palabras vacías ni frases hechas.

Esta tristeza es lo más cierto que hoy siento y tiene todo mi permiso para anidarse en lo más profundo de mi alma, para ser, para surgir y estallar...

No me consuelen, hoy quiero abandonarme a sus brazos y llorar por todos los que me han dejado una cicatriz en el alma: aquél hombre que me engañó, que me mintió, que no tuvo valor para decirme que había otra persona, y simplemente me ofreció su silencio cobarde; el otro que no tuvo tiempo para mí, que su lugar estaba en todas partes menos conmigo, porque el trabajo era lo más importante; o el otro de quien me separaba una distancia insalvable a pesar de estar a unos escasos pasos y todos aquellos que me han malquerido...

Pero ¿es acaso cierto que lloro por ellos? No, no es cierto... Es por mí por quien lloro... Es que mi soledad hoy me estorba, me araña el alma con sus garras. Lloro por mis sueños deshechos, por mis frustraciones, por aquel examen que hoy debí presentar y por la propuesta de tesis que tendrá que esperar quien sabe cuánto. Sufro porque, por primera vez en trece años, no asistiré al primer día de clases con mis ilusiones revoloteando en el estómago, y porque será un septiembre poco septiembre. Extrañaré a mis estudiantes, sus dulces sonrisas y sus miradas amorosa...

Hoy estoy con mi tristeza, eso sí, sólo por hoy quiero abrazarme a su cuerpo, y verme en sus ojos abismales a cuyo fondo me arrojo sin miedo.

lunes, 15 de agosto de 2011

Filosofía de vida

A todos nos enseñan pautas esenciales durante el proceso de sociabilización que nos permite funcionar en sociedad. Y de algún modo, este proceso se basa en la subyugación del "yo" individual a favor de la creación de un ente social funcional. Esta castración del  ser puede crear conflictos entre lo que somos y lo que debemos ser.

En lo personal, me parece saludable cuestionar lo que nos han enseñado, poner un poco de distancia entre esa carga cultural y social  y escuchar la voz de nuestro subyugado ser interior.

Al hacer este ejercicio uno puede sentirse un tanto vacío, dudoso y angustiado, pero tras la confusión empieza el proceso de búsqueda que en su momento nos llevará a encontrar nuestro centro. Es el principio del crecimiento interior que nos lleva a ser mejores seres humanos, a desarrollar una filosofía de vida auténtica en la que exista la armonía entre quienes somos y lo que creemos.

sábado, 6 de agosto de 2011

Haciendo vida en una silla de ruedas

Siempre he pensado que el secreto de vivir es no detenerse nunca y no hacer el papel de víctima.  La vida es un largo viaje en cuyo trayectos hay tramos más placenteros que otros, pero no por ello más importantes. La vida es el conjunto de todos esos tramos que componen el camino, y nuestra reacción a los desafíos que en ellos nos aguardan.

Soy una mujer fuerte y luchadora. No me rindo aunque en más de una vez me he caído. He vivido tantas experiencias dolorosas que he desarrollado cierta resistencia y estrategias para lidiar con las adversidades. Nunca me pregunto por qué algo me ocurrió a mí, lo entiendo como el resultado de causalidad o casualidad. Jamás me he permito sentir auto compasión, ni caigo en el círculo vicio de las culpas. Suelo extender la mirada más allá del presente y soñar con un mañana mejor en el que saldré fortalecida por lo vivido, y en el que las circunstancias actuales sean sólo un recuerdo.

El que tenga una actitud positiva ante la adversidad no significa que me sea fácil lo que vivo en este momento. Me cuesta estar atada a una silla  por ser yo una persona tan activa, pero sé que no no puedo hacer nada para cambiar la realidad. ¿Qué hacer entonces? Lo único posible: enfrentarlo, seguir adelante y hacer lo mejor que pueda con los recursos que tengo disponible.

Mi mayor dificultad estos días es el intenso dolor que padezco, por razones obvias, pero también porque limita mi habilidad para hacer lo que haría en un día normal. Por ejemplo, si no tuviera dolor, podría tomar un taxi con la ayuda de mi mamá e ir al médico, pero en mi condición no es posible.

Ayer tarde pasé dos horas haciendo llamadas intentando a ver cómo voy a llegar a las citas médicas en unas dos semanas. Lo primero que hice fue pedir una solicitud para el programa Access-A-Ride de la MTA. La empleada me dijo que el proceso se lleva unas cinco semanas y una evaluación para comprobar mi condición médica. El problema es que debo ir al hospital en dos semanas. Ese servicio lo utilizaré, me imagino el próximo mes, pero por ahora tengo que encontrar otra solución.

Existen compañías privadas en la Ciudad de Nueva York que transportan a los discapacitados. He llamado a varias y el precio del servicio varía de cien a trescientos dolares por un viaje de ida y vuelta, de mi casa al Bellevue -cualquiera pensaría que estaría alquilando una limusina :P.  No me queda claro a qué se debe la diferencia en precio si todas ofrecen el mismo servicio y desde la misma dirección.

El estar en una silla de ruedas ha sido todo un aprendizaje para mí. Si antes sentía empatía por los discapacitados, ahora, con conocimiento de causa, ésta es mucho mayor. Por lo pronto, sigo viviendo mi día a día aprendiendo a navegar por la vida con mi nuevas ruedas.

domingo, 31 de julio de 2011

El accidente que me mandó al hospital

Llevaba treinta y nueve días sin publicar nada en el blog. Me moría por escribir, pero no tenía ni laptop ni Internet en el hospital donde pasé veinte dos días recuperándome de un aparatoso accidente automovilístico.

El accidente interrumpió todos mis planes de verano. Los días anteriores los había pasado preparándome para el último examen antes de la disertación doctoral. Además, estaba trabajando en el prólogo a un libro de poesía que me habían pedido, y había empezado una clase de francés. Estaba muy ilusionada y llena de planes.

El día del accidente, el ocho de julio, me levanté temprano. Estudié un par de horas,  lavé una máquina de ropa e hice otros pendientes. Esa mañana había recibido la llamada de un amigo a quien no veía desde hacía dos semanas porque estaba de viaje. Me invitó a comer y acepté. Me recogió a las dos de la tarde. Fuimos a un restaurante en Brooklyn.

Salimos del restaurante a las cuatro de la tarde al tiempo que empezaba una llovizna. Yo debía regresar a mis estudios, y él tenía que ir a visitar a un paciente a quien días antes le  habían puesto una válvula en el corazón.

Hasta entonces, todo era perfecto. Antes de regresar a nuestras obligaciones, decidimos pasar por un lugar que quedaba a orillas del río, pues aún teníamos algo de tiempo. Tenía bonita vista, y sería agradable, me dijo. Estuve de acuerdo.

Entre conversaciones y risas, doblamos unas cuantas calles, y terminamos en Flatbush Avenue e hicimos  una derecha. Eran ya las 4:17 de la tarde. Un poco más adelante, hizo una izquierda, vi un carro que se aproximaba extremadamente rápido, y supe que nos impactaría. Todo pasó tan rápido que no llegué a racionalizarlo ni a sentir miedo.

El impacto fue estruendoso, me dicen que el carro dio varias vueltas sobre sí hasta terminar estrellándose contra un poste. Según el policía, el segundo impacto fue a unas cuantas pulgadas del tanque de gasolina. En ese instante  no veía nada estaba cubierta  por las bolsas de aire.

El dolor no se hizo esperar. El primer síntoma fue la falta de aire. Sentía que me asfixiaba, no sabía exactamente bien por qué. Creí que me asfixiaría y tuve mucho miedo -los estudios médicos indicarían que el pulmón sufrió un poco con el impacto, y entonces entendí la falta de aire. También, me dolían las piernas muchísimo y no podía moverlas. Estaba sangrando pero no sabía de dónde. Mi compañero me daba ánimo y me decían que vendrían a ayudarnos pronto, y así fue.

El accidente ocurrió cerca de una estación de bomberos y un cuartel de la policía, según me dijeron. En unos minutos estuve rodeada de gente tratando de ayudarme.  Había vuelto a respirar normalmente, y ya no tenía miedo. Ni siquiera estaba preocupada, una de esas cosas extrañas de las que somos capaces y que descubrimos en momentos de crisis.

Un socorrista se me acercó, me colocó un collar ortopédico, y me sostuvo por veinte minutos, el tiempo que se llevó rescatarme de los escombros del carro. El carro estaba tan dañado por el lado del pasajero que tuvieron que sacarme por el asiento del chófer.

Al levantarme sentí aún mucho más dolor en la cadera y las piernas. Me pusieron en la camilla, me subieron a la ambulancia. El socorrista que había estado conmigo todo el tiempo dictaminó que me llevarían al Hospital Bellevue por ser el mejor centro de la Ciudad para lidiar con fracturas y traumas por accidente -eso me dijo.

Ya en la ambulancia y al comprender que mis lesiones habían sido mayormente en lo que yo creía era la columna y las piernas, le pregunté angustiada al socorrista sí volvería a caminar. Me pidió que moviera los dedos de los pies, y lo pude hacer; entonces me dijo que no podía asegurarme nada sin antes saber que tipo de lesiones tenía, pero que pudiera mover los dedos de los pies y pudiera sentir sus manos tocándome las piernas eran excelentes señales. Creo que  el gesto de dolor que se había plasmado en mi rostro se ensanchó en una sonrisa.

sábado, 18 de junio de 2011

Un pensamiento al azar

Para mí este blog siempre ha sido una diversión y una válvula de escape. Por esa razón nunca me he decidido a escribir sobre un tema específico. La idea me atrae, pero no ha logrado seducirme. Leo varios blogs temáticos y me encantan, pero para mí, quiero este caos que me permite poner un poquito de orden a mis pensamientos, sin forzarlos, simplemente dejándolos ser y desfilar por este espacio como quieren. Tal vez, por eso, bloguear para mí no supone ningún esfuerzo.

Hace más de cinco años que escribo este blog, y no tengo intención de dejar de hacerlo. He escrito de todo un poco, y así  me gusta. Si tuviera que guardarme todo lo que pienso y se me ocurre, tal vez, estuviera aún menos cuerda. Gracias por leerme, por soportarme todos estos años y por brindarme su amistad, ya sea en el mundo virtual o en el real.  Les agradezco profundamente que pasen por mi planeta, y que de vez en cuando, se detengan a conversar conmigo. 

domingo, 1 de mayo de 2011

Laberinto

Me he perdido en el laberinto; he encontrado miles de monstruos, astutos, grandes, feroces, y los he vencido, pero siempre hay otro mayor que me sale al encuentro.

Me rehúso a detenerme a pesar de que pareciera que ando en círculos y que jamás lograré matar al último minotauro, y escapar .

Sin embargo, de cada enfrentamiento, salgo siempre distinta, renovada y a la vez abatida. En cada uno de ellos, he dejado algo de mí, y he adoptado algo nuevo. Es cierto, ya no soy la misma; soy un ser fragmentado, desdoblado entre dos realidades que me asfixian.

¿Encontraré algún día el hilo de Ariadna que me permita escapar de este interminable laberinto? Hasta hoy, cada hilo que he encontrado, ha sido sólo un espejismo.

Ariadne  and Theseus por Nicolo Bambini

lunes, 18 de abril de 2011

La otra muerte

Imagino que nos pasa a todos: alguna vez hemos caído en un hoyo del que se nos hace tan difícil salir. La lucha por salir se hace agotadora: un pasito hacia arriba y veinte hacia abajo. Nos gana el desanimo y el pesimismo. Pensamos que lo mas fácil sería dejarlo todo, resignarnos a quedarnos allí, ¿pero no es eso un tipo de muerte?

sábado, 2 de abril de 2011

Mi historia la escribo yo

Anoche vino a visitarme mi vecina: una señora de unos sesenta y tantos años, con los ojos llorosos, y sin saber qué hacer porque su compañero sentimental ha terminado la relación que tenía con ella. Estaba hablando por teléfono con una amiga, y preparando la cena. Dejé lo que hacía y la atendí.

La señora me dobla la edad, y viene a pedirme consejos porque ella no sabe cómo yo me he quedado sola después de haberme separado de quien ella llama "mi marido" hace ya tanto tiempo. "Yo la veo a usted siempre tan bonita,  sonriente, se ve feliz sola." "Yo quisiera ser así, pero siento que necesito tener a alguien en mi vida para sentirme bien." Trato de explicarle que la vida en pareja es sólo una parte del todo, y que si no la tenemos, existe cierto vacío, es cierto, pero que hay otras razones por las que vale la pena vivir.

Trato de consolarla, y no sé muy bien qué decirle, porque a mí se me hace un caso tan fácil de resolver, pero entiendo que su mundo se le ha venido abajo. La escucho, y Le pregunto qué es lo que extraña de un hombre que según ella misma, le hace la vida miserable. Me dice que no sabe, que simplemente no sabe vivir sola. Entiendo su dolor, pero le explico que en la vida uno elige con lo que puede lidiar, y que  no estoy dispuesta a soportar la mitad de las cosas que ella le soportaba a su pareja.

Es un tipo posesivo y bastante desagradable. No le permite pasar tiempo con sus amigas, cuando el está en casa,no  puede hablar con nadie, si ve algún numero desconocido en el teléfono, llama para averiguar quien es. La abusa emocionalmente, y la hace sentir que no vale nada. Y yo me pregunto, ¿para qué voy yo a  pasar mi valioso tiempo con una persona así? Para mí la soledad es mil veces preferible a vivir en esas circunstancias.

A mí me apena mucho esta señora. Quisiera ayudarla. Le he propuesto miles de cosas para mejorar su calidad de vida, pero no hace nada con su vida. Le he propuesto que ocupe su tiempo: que sea voluntaria, que lea, que busque un grupo de apoyo para mujeres como ella, que salga a caminar, pero se niega a todo. Insiste en que le explique ¿cómo hago para vivir sola? Ella me ve yendo de un lado a otro, siempre poniendo mi mejor cara, aunque mi mundo se esté cayendo a pedazos. Probablemente piensa que mi vida es perfecta, pero como la de todos, está lejos de serlo.

Yo también me siento sola. Me gustaría compartir mi vida con alguien que quiera ser mi compañero, no mi carcelero. Por otro lado, no estoy dispuesta a vivir mi vida a amargada por no haber podido formar una pareja en estos años. Prefiero enfocarme en lo que sí tengo, y en lo que puedo cambiar, a vivir lamentándome de todo lo que carezco. Me resisto a ser la estrella estelar de mi propia tragedia, o a ser un personaje secundario en la historia de nadie. Mi historia la escribo yo, y sigo mi propio curso, aunque mis pasos me lleven a un lugar distinto al de los demás, por lo menos, tendré la satisfacción de haber elegido cómo vivir mi vida.

lunes, 14 de febrero de 2011

De viaje

Ocurre aveces que una imagen,o tal vez, un olor nos embarca en una aventura sensorial, y terminamos arrastrados por una avalancha de recuerdos. Sin proponérnoslo, abrumados por su perfume, desandamos hacia un  tiempo conscientemente olvidado, y nos vamos perdiendo por los oscuros laberintos de las emociones que ya no son.

domingo, 13 de febrero de 2011

Condenada a tu silencio

Anoche, en sueño, te volví a hacer aquella pregunta para la que nunca hubo respuesta. Esta vez parecías dispuesto a contestarme, pero justo en ese momento,  abrí los ojos y te desvaneciste.

Me desperté con una sensación de nostalgia, surgida del subconsciente y provocada por el impacto de tu aparición. Intenté dormirme de nuevo para escuchar lo que estabas a punto de decirme. El intento fue  inútil, habías desparecido, misterioso como la materia de los sueños .

Me quedé con la interrogante de ¿por qué este sueño ahora? Hace tiempo que acepté que nunca sabría lo que verdaderamente ocurrió; sin embargo, pareciera que mi subconsciente aún anhela esa explicación que nunca me darás.

la imagen fue tomada del blog Volando a través del espejo

viernes, 31 de diciembre de 2010

2010

Al pasar revista al 2010 reconozco que  fue un buen año para mí. Hubo momentos de desventuras, pero también los hubo de profunda alegría. Momentos de confusión, y otros de gran lucidez. Crecí muchísimo como ser humano, me he afianzado en mi meta de vivir una vida de acuerdo a lo que pienso, mucho más minimalista, y más plena. Me he deshecho de todo lo que me estorbaba, o no era esencial en casa y en el  interior.

Este año alcancé pequeños peldaños que me acercan más a la completud de un proyecto iniciado hace ya algunos años: el doctorado. Salté vallas que, a ratos, me parecieron insalvables... Estoy sumamente agradecida con la gente que estuvo conmigo en momentos cuando la necesitaba, aunque algunos, tristemente ya no estén en mi vida, por una razón u otra, pero aún los llevo conmigo.

Recibo el 2011 llena de sueños y esperanza. Sigo adelante con el mismo plan de vida que vengo desarrollando por años, así que no hay resoluciones, a no ser vivir, crecer y afrontar los desafíos con valentía.

Deseo para ustedes que me leen que logren todo cuánto deseen, en la forma que lo hayan imaginado. Ojalá que por todas las latitudes del mundo el 2011 sea un año venturo.

viernes, 24 de diciembre de 2010

Detour

Mañana 25 de diciembre debí haber llegado a República Dominicana. Ese era el plan. Era, porque ya no iré. He decidido quedarme en Nueva York a resolver unos asuntos, que en el momentos que compré el boleto de avión no existían.

La vida cambia tan súbitamente que a veces nos saca de balance... Pero esa es la regla, cada día nos trae nuevos retos.  No hay nada que podamos hacer al respecto; nos toca aceptarlo, afrontarlo y hacer lo mejor que podamos con los recursos disponibles.

Estos días fuera del trabajo me servirán para descansar, reorganizarme, pensar con calma y decidir con claridad cómo mejor afrontar la situación, y tratar de encontrar una solución lo antes posible.

A ustedes que me leen, les envío un fuerte abrazo y les deseo muchas felicidades hoy y siempre. Gracias por entrar a mi espacio, y a través de él, ser parte de mi vida, aunque sea la virtual.