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lunes, 13 de mayo de 2013

Difuntos presentes y futuros

La casa todos los días se ensancha un poco más. El espacio se multiplica, se van añadiendo habitaciones nuevas, inmensas, desconocidas, por las cuales se asoman a burlarse de mí los fantasmas de todos mis difuntos. Los reconozco a cada uno de ellos, y los invito a venir a mi lado.

Hago un inventario post mórtem, y no puedo evitar dejar escapar una lágrima. ¡Sólo una!... Una más de tantas que van dar a mi almohada en la fría vigilia de la noche. Y, sin embargo, al día siguiente, abro los ojos, me sacudo la espesura de la noche, y vuelvo a construir sobre las ruinas. No importa cuántas veces haya dicho "ya basta", "ya no más" o "me rindo." Siempre me abro paso entre los escombros, y empiezo de nuevo a construir el presente de un futuro difunto.

martes, 25 de diciembre de 2012

¡Feliz consumismo! Atentamente, la Grinch

Es martes 25 de diciembre, para mí un día más, para otros, ya saben: el día más importante del todo el año. Hace muchos años cuando era niña, el Nino Jesús me dejaba regalos. Los juguetes me hacían feliz, es cierto, ¿cómo negarlo? Sin embargo, en mi entorno jamás existió esa euforia enfermiza, que descubrí al llegar a Estados Unidos, simplemente por ser Navidad.

No recuerdo nunca haber hecho, o haber visto a un niño hacer un berrinche porque no recibió el regalo que había soñado. De hecho, nunca soñábamos con regalos, agradecidos recibíamos lo que nos dieran. Esa era la costumbre en casa y en mi entorno. Nunca recibí regalos extravagantes. Eran regalos sencillos cuyo propósito era hacernos sonreír y perpetuar una costumbre. ¡Qué felices éramos en nuestra inocencia!

Al llegar a Estados Unidos aprendí la malsana costumbre de consumir excesivamente, y de equipararla con la felicidad. Por unos años, participé de la locura comercial que es esta época del año. Sin embargo, había mucho en esto que no disfrutaba y que encontraba objetable. Así empezó mi proceso de grinchinización que ya conocen. Empecé a eliminar todo lo que me causaba un conflicto interno: la odiosa costumbre de expresar sentimientos navideños que no sentía -pues no creía en el aspecto religioso y menos en el material- el arbolito, los regalos, el estrés de los preparativos para la celebración del gran día.

Haberme despojado de todo eso tuvo un efecto verdaderamente liberador y unificador para mí. Era otra área en la que se fundían acciones y creencias. Otro tabú del que me liberaba. Poco importaba lo que todos pensaran. Yo era feliz, haciendo lo que creía, aunque eso me hiciera una radical, la oveja negra que se aparta del montón.

La cuestión no es regalar en sí, sino no participar en algo en lo que no creo. No espero regalos de nadie. Quien quiera regalarme, puede hacerlo pero no los espero, además los prefiero en cualquier otro momento en el que venga motivado por un deseo interior y no como reacción al consumismo de la época.

Tampoco tengo objeción a celebrar ni a comer. Ambas cosas me encantan, pero prefiero celebrar todo el año, o cuando me da la gana, a celebrar una costumbre puramente capitalista, disfrazada de religiosa, la cual para mí es un recordatorio de la aniquilación de miles y miles de nativos que desconocían el cristianismo.

Entiendo que todo el que lee esto pensará que yo soy una aguafiestas. La verdad está lejos de eso. Simplemente soy una mujer que quiere vivir su vida de acuerdo a su fuero interior -hoy y siempre-, y no según las manipulaciones religiosas y del sistema capitalista de la época -que para el caso son lo mismo. Para ustedes que celebran: ¡Enhorabuena!¡Y, feliz consumismo!

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P.D Feliz de saber que el berrinchudo del vídeo de arriba ha cambiado un poquito :P

domingo, 27 de mayo de 2012

Angustia

La vida es un proceso de descomposición. Todos los días estamos un poquito más oxidados, y el alma se nos va llenando de hollín... Cada sol nos cerca un paso más al abismo... Y, entonces, todo volverá a ser nada, como en un principio. 

jueves, 2 de junio de 2011

Despedida

Vi tu mirada aquella mañana de pie tras el cristal
contemplabas un futuro de ausencia y silencio.
¡Cuánto dijiste sin emitir palabras!
Fui yo que no supe leer tu silencio;
Supongo, era tarde para entenderlo:
tus palabras se habían anclado en mí.

¿Cómo podía descifrar tu silencio entonces?
Si fue tu voz, antes que veneno, sustento del alma mía
tus palabras siempre conquistaban tu ausencia:
eran hiedra enredadas en mis oídos,
se balanceaban y acudían a mí, melancólicas;
¡Qué importaba tu ausencia y tu silencio! 
A mí me quedaban tus palabras, y me bastaba.

lunes, 28 de septiembre de 2009

Todo y nada


En noches tristes, como ésta, me pierdo en el vacío de mi mínimo espacio. Las telarañas anidan en mi alma, y la muerte asoma en cada poro del cuerpo.

Y mañana, resucitaré, igual que siempre, me subiré a la rueda del tiempo, y empezaré otro ciclo, cuyas directrices han de traerme, justo, al lugar donde me encuentro. ¡Qué gran farsa es todo esto! Y yo, una muy mala actriz.

Tristeza vía
Los cuentos de Nelly

miércoles, 15 de abril de 2009

Lector

Para ti que me lees ...

Me escurro entre tus manos tiernas arropada en la leve luz de tu rincón íntimo, y lejano. Al leerme, reanimas mis palabras, mientras las musitas en la distancia.

Te sueño, con los ojos fijos en tu ser infinito. Un suave olor a poesía embriaga mi espacio: exhalo calma, musito unas palabras, levito en éxtasis a tus espaldas.

Deshojas mis palabras entre tus manos en la serenidad de esta tarde azul. La profundidad de tus ojos acaricia mis pensamientos en íntima comunión.

Al pensarte, se materializa el aroma de tu ser incorpóreo, embriagas la intimidad de mi hogar, y te tiendes a mi lado en una nube de algodón. Me susurras unas palabras que se deslizan ligeras, de tu mente a tus labios, hasta mi corazón.

Abrumados por el momento, lo perpetuamos al leernos... Un manto de imágenes nos abraza; y nos perdemos en un bosque encantado, cabalgando juntos, suspendidos de las palabras indeleblemente grabadas en los sentidos.

Cuadro: The Reader, Ferdinand Heilbuth


jueves, 10 de abril de 2008

Birth of Spring

Es primavera en la Ciudad de Nueva York,
Surgió sigilosa a vencer las tinieblas de la mañana.
A nosotros, ya el invierno no nos consta,
¿A dónde se habrán ido el frío y las sombras?

Hoy nació la primavera ante mis ojos,
Yo no vi nada, ni escuché nada.
Ocupo mis horas en afanes fútiles...
¿Habrá surgido de un beso entre la luz y la sombra?


Ya es primavera, pero hoy no pasó nada,
No, no es cierto. Pasé yo, en un celaje que se pierde en la nada,
arrastrada por las ruedas del tiempo, pero... ¡qué importa
si somos tan distintos! Yo tan mínima y él tan infinito.

Es primavera, es cierto, los niños corren, los pájaros vuelan,
y el aire me susurra algo alegremente. Se lo siente libre, desnudo de humedades.
¿Cómo vestirme de ella para desembarazarme de mis sombras?
No lo sé, pero ¡qué importa! Es primavera, y los pájaros cantan.

Por Eva Restrepo

viernes, 18 de enero de 2008

Where do we come from? What are we? Where are we going?

He aprendido a aceptar la condición de nimiedad y fugacidad de la vida. Ya no suelo preocuparme, por el verdadero sentido de la vida, ya que encuentro más sosiego en el sin sentido. No siempre es fácil, pero cuando puedo, trato de dejarme llevar por el ritmo natural del universo: a veces calmo y agradable, y a ratos violento e insoportable. Me he creído que soy hija de las estrellas, sin embargo, no soy sino una partícula más del inmenso y misterioso universo; pero a la vez, soy esencial -aunque insignificante y pasajera.

El pensar que todo marcha sin lógica, y no siguiendo un plan, es menos doloroso e injusto; de algún modo, hace la carga más llevadera, y menos maquiavélica -válido el anacronismo. En el azar no hay calculaciones; quedan eliminadas las jerarquías, el origen pecaminoso, y el peso de una herencia maldita. Éste cancela las dicotomías bondad-maldad y condenado-redimido, ya que resultan innecesarias, porque una depende de la otra. De alguna manera, minimiza la crueldad de la pregunta: por qué a mí, y qué he hecho yo para merecer este castigo. Por consiguiente, hace irrelevante la insoportable respuesta, yo no merezco esto. Hay algo extremadamente cruel en malévolo en creer que exista alguien que se merezca el castigo -¿cómo elegir el destinatario? La respuesta a esa pregunta es temible... La ausencia de responsables ahorra los reclamos, a no ser, para descargar energías negativas, que reprimidas sirven de poco, y suelen a acrecentarse, y amargarnos la vida...

Para mí la vida es un día de verano, con su madrugada, su mañana, su tarde, y su ocaso...
Y, sin embargo, ¿hay algo más hermoso que un rayito de sol? No puede existir la mañana sin el ocaso, o, es al revés, y es el ocaso el que no existe sin la mañana. No importa. Es igualmente hermoso.

Where do we come from? What are we? Where are we going? de Paul Gauguin

miércoles, 9 de enero de 2008

¿Y quien ha dicho que somos libres?

Hay un abismo enorme entre el deseo y el deber. Hoy quiero jubilarme, y sentarme en la arena a escuchar el sonido del mar...

martes, 4 de diciembre de 2007

Mi árbol


Anoche cuando me acosté mi árbol era rojo aún, pero esta mañana lo encontré desnudo y moribundo; y postrados a sus pies, yacían todos los rojos, y toda la vida que el viento le pudo arrancar. Al verlo sentí nostalgia de mi árbol rojo, pero, de repente, respiré aliviada, cuando me susurró muy suavemente: "hasta siempre ..." Entendí que siempre será mi árbol, y que lo veré reaparecer el próximo otoño tan rojo como siempre.

Imagen vía Olga's Gallery: The Red Tree, Piet Mondrian

martes, 13 de noviembre de 2007

¡Conviviendo con monstruos ajenos!

"... Hay hombres a quienes se les ordena marchar por el camino de las flores, y hombres a quienes se les manda tirar por el camino de los cardos..." (La familia de Pascual Duarte, Camilo José Cela)

Esta declaración de Pascual Duarte bien podría aplicarse a mi estado anímico de estos últimos días. Soy una mujer con sueños, ilusiones, que siempre ha disfrutado de las pequeñas cosas de la vida; y sin embargo, siento que cada golpe que recibo me va mermando ese gran océano de entusiasmo que me ha caracterizado; no quiero perder las ilusiones, la alegría, los sueños, porque sé que eso sería sinónimo de muerte. Tengo mucho miedo de que los golpes me cambien la esencia, me vuelvan triste, amargada y sin esperanza. Como todos los seres humanos he sufrido mucho, he conquistado grandes batallas y he sufrido grandes derrotas; todo eso lo acepto, porque sé que es parte de vivir, y de lo que hoy soy; sin embargo, hay días en que la carga se hace más pesada. Las miedos y tristezas, como monstruos enormes escondidos bajo un caparazón, me me acechan, sacan sus antenitas y me hacen llorar; pero de algún modo siempre logro sobreponerme, y obligarlos a retroceder. Cuando menos lo espero, se vienen sobre mí por completo, ¡cómo me cuesta volverlos a meter a donde pertenecen! Ya estoy advertida, y po
r eso, nunca los provoco, más bien tomo todas las medidas posibles para mantenerlos a raya... pero siempre reaparecen, y a veces, siento que voy perdiendo la fuerza, la cordura, la esencia, y eso me aterra.

miércoles, 4 de julio de 2007

"A propósito de mi forma de pensar"


El mundo esperaba que yo fuera calma, y yo sólo puedo ser tempestad. En mi mundo reina el caos, porque sólo de él surge la vida. El orden todo lo pudre. El conformismo es la misma muerte.

Imagen tomada de filomusica.com