jueves, 31 de julio de 2008

Oops! Citizen McCain Did it Again

A veces me pregunto ¿qué diablos pasó con el McCain de la campaña electoral del año 2000? Ya no es ni la sombra de lo que era. Ahora le ha dado por adoptar a Bush como modelo ejemplar. Ha adoptado sus políticas, dejando de un lado la independencia que un día lo caracterizó. Y, como si eso no fuera suficiente, también ha contratado a figuras claves en la reelección de George W. Bush para que manejen su campaña.

El ciudadano McCain nos hizo creer que llevaría una campaña civilizada. Todos les creímos porque como sus propias aspiraciones a la Casa Blanca, en el 2000, fueron destruida por una intensa campaña negativa y en gran parte falsa.


Sorprende un poco que la campaña del honorable senador de Arizona se haya ido concentrando más y más en dañar la imagen de Obama que en explicarnos por qué debemos votar por él.

Los dos últimos anuncios demuestran los efectos de Karl Rove y Steve Schmidt en la campaña de McCain -oh God is 2004 all over again! Han puesto a circular dos anuncios con la única intención de pintar a Obama como elitista, y a celebrity, al punto de compararlo con Paris Hilton y Breatney Spears.

La campaña de McCain usó la cancelación de una visita de Obama a los soldados en Alemania para acusarlo de negligencia y apatía.
La gran mayoría de la prensa no cuestionó, inicialmente, la información presentada en el anuncio.  Andrea Mitchel fue una de las pocas periodistas en hacerlo.

Este es un acto de cinismo por parte del senador McCain, ya que McCain tiene peor récord que Obama en el Senado en propuestas que beneficiarían a los soldados; un claro ejemplo, es
The GI Bill de Jim Webb; McCain no sólo votó en contra de éste, sino que criticó la legislación, haciéndose eco de las palabras de George W. Bush.

No es casualidad que la Asociación de Veteranos de América calificara a McCain con una D+ por sus acciones en beneficio de los soldados.

McCain tries to define Obama as out of Touch
Low-Rod Express

miércoles, 30 de julio de 2008

Los Kenton hacen una sorpresiva aparición en Orlando

La otra noche salimos a dar una vuelta. Fuimos a cenar, luego nos metimos a un club a bailar.

Al llegar al lugar me llamó la atención que todos bailaban igual. Entre ellos se destacaban un muchacho anglosajón de camisa a rayas-batallando con su encajonado cuerpo-, un chino regordete -con mucho tumbao-, y un muchacho hispano contenido en una camisa negra adherida a su piel que probablemente le impedia respirar -y sin la menor gracia para el baile.
Le digo a mi amiga, en forma de broma estost tipos parace que todos fueron a la misma escuela de baile. Así era, eran los estudiantes de una escuela de baile, que estaban allí para exhibir sus pasitos; algunos  de ellos podían haber formado parte de los Kenton, y otros tenían la coreografía más o menos, pero les faltaba el feeling, el swing.

No pasó mucho tiempo para que se me acercara un chino llamado Jason -también con su camisita bastante ajustada a su esquelética figura, su melena a los hombros y una sabrosura caribeña que no sé dónde la agarró.  "Me chino dancing everthing...you wanna dance."

La conversación con el chino fue la chercha de la noche. En poco tiempo, él se creyó que nosotros éramos sus panas -al extremo de que me daba a agarrar su trago cuando sacaba a una muchacha a bailar.  ¡Hábrase visto chino más fresco!

Yo me estaba divirtiendo de lo lindo con los Kenton, Jason y mi amiga. No tenía muchas ganas de bailar, pero un un muchacho me invitó y bailamos.  Sus movimientos eran igual que su camisa, les faltaban flexibilidad. Pero ahí ibamos, sobre la marcha.  Me preguntó que de dónde era. Al saber de mi  origen me dijo "Tú deberías  ser buen bailarín." 

Me quedé con el ojo cuadrado, no daba crédito a lo que oía, no porque yo sea una experta en cuestiones de baile, sino porque esta pobre criatura de la noche no tenía idea de qué hacer con sus dos pies izquierdos.  Le sonreí, y le dije "lo que pasa es que nosotros llevamos la músicia en la sangre, no ensayamos, simplemente nos dejamos llevar por el ritmo. Aprendemos a bailar merengue antes de echar dientes... Y tú ¿hace mucho que tomas lecciones de baile se nota que aún te cuestan los pasos que te están enseñando en clase?

La música se dutuvo, yo volví con mis amigos, y el chino que nos sacamos en un chuflay, y él se reunió con el resto de los Kentons porque era hora del próximo número.

martes, 29 de julio de 2008

La Avenida Roosevelt en Queens

La semana pasada caminaba yo por la Avenida Roosevelt en Queens, y se me ocurrió que el mundo entero converge en esta avenida.
Queens es el lugar más diverso del mundo. Existen cientos de nacionalidades, cientos de idiomas; y sin embargo, no nos bastan para entendernos. Todos hablamos a la vez, en el idioma que se nos viene en gana, todos rodeados de gente, todos tan indefensos, tan solos.

La gente va y viene adormecida, idiotizada, arrastrada por las cadenas que serpentean sobre su cabeza, dejando un ruido estrepitoso y desquiciante. Esas cadenas son la reproducción física de las que llevan al cuello cada uno de esos seres invisibles de cara tristes y corazones desolados.
Caminar por la Roosevelt es descender al infierno. Es adentrarse en un mundo poseído por el caos, el miedo, los vicios, la miseria, el contrabando. La gente revolotea como mosca sobre mugre, los “agentes” de pacotillas ofrecen putas, tarjetas de residencias, tarjetas de seguro social ,entre otras cosas.
Los comerciantes ofrecen Emulsión de Scott, aceite resino, indias con su hilo mágico para sacar las cejas, hierbas amazónicas, banderas, tatuajes, el Ché transformado en Tío Sam, el Indio Amazónico que promete resolverlo todo, tamales, tacos, una pescadería china que se llama José, The Arepa Lady, con todo y su sitio en Myspace, choclo, una bandeja paisa.
Todo tipo de ventas especiales se hacen en la Roosevelt. Es sólo cuestión de que el vendedor apropiado dé con el cliente propicio para que la transacción se consuma.

martes, 22 de julio de 2008

The Wall of Gum of Seattle

Uno de mis pasatiempos favorito cuando viajo es perderme. Me encanta meterme por esos lugares menos conocidos, y por lo tanto, menos transitados por los turistas.

El viernes, después de mi conferencia, agarré mi cámara y salí a divagar por el centro de Seattle.

Al igual que todo los turistas visité The Pike Place Market. Un lugar interesantísimo. Luego, como quien no quiere la cosa, empecé a descender por una callejuela adyacente al mercado.

Me llamó la atención un teatro -donde parece que sólo muestran películas de horror-, no lo sé, pero ésa fue la impresión que me dio. Al acercarme me di cuenta que una de sus paredes estaba llena de colores sobre el ladrillo.Me acerqué aún más, y me percaté de que los colores provienen de los chicles que han dejado los que por allí pasan desde principios del siglo XX.


Empecé a tomarle fotos, y muy pronto aparecieron niños y adultos a dejar sus marcas en la pared.  Es un escenario grotesco. Nada placentero para la vista, pero me dio gusto haberlo descubierto.

Al volver al hotel, me metí al Internet a averiguar sobre el peculiar sitio. Encontré que es un lugar conocido como The Wall of Gum o Gum Wall. Y que goza de bastante notoriedad. Pero, que yo había descubierto por pura casualidad.
Hagan clic aquí si quieren ver las fotos de mi viaje a Seattle.

lunes, 21 de julio de 2008

domingo, 20 de julio de 2008

Unas palabras desde Seattle

Hacía diez días que no había actividad en mi planeta. Creo que establecí un récord. Gracias por tenerme presente, y por los buenos deseos que me mandaron para la presentación. Aún estoy en Seattle. La conferencia continúa hasta mañana domingo.

Ésta ha sido una experiencia maravillosa. He compartido con personas de todo el país. Ha sido una oportunidad para crecer profesionalmente, hacer amigos, y compartir con mis colegas fuera del ambiente académico. He conocido a muchos profesores excepcionales en estos tres días.

Debo admitir que mi mayor admiración se la llevan los profesores de los niños de la otra América. Los profesores que día a día desafían todas las limitaciones de sus estudiantes y sus escuelas para sacarlos adelante. Ayer fui a la presentación de unas profesoras que trabajan en un sector donde residen niños latinos de bajos ingresos. Me encantó su presentación porque desbordaban entusiasmo, y porque a pesar de las condiciones de trabajo, logran que sus estudiantes tengan éxito en las clases del Advance Placement Program.

La disparidad en la calidad de la educación entre grupos étnicos, y las distintas regiones del país es astronómica. Unos lo tenemos todos para asegurar el éxito de nuestros estudiantes, y otros tienen que hacer magia para cubrir las necesidades básicas de los suyos. He conocido profesores verdaderamente admirables estos días -de ésos que se la juegan por darle la oportunidad de competir a los niños menos privilegiados de nuestra sociedad.

También he tenido la buena fortuna de haber escuchado hablar al señor Henry Louis Gates Jr. ¡Qué señor tan interesante, inteligente y divertido! Ojalá todos los educadores tuviéramos su visión y su entusiasmo.

Mi presentación quedó muy bien. Aunque claro está, no podía pasar sin una dosis de drama. Dos horas antes de la presentación, por error, borré la carpeta que contenía toda la información para la charla. Por suerte, tengo el hábito paranoico de mantener varias copias de un mismo archivo. Así que pude recuperar la penúltima copia de la presentación y todo se resolvió sin mayor novedad.

Ah, y Seattle me ha encantado. A pesar de su fama de lluviosa, todavía no ha llovido -claro siempre ando con mi paraguas, por supuesto -por si acaso. He tomado mucho café, pero les cuento de mis aventuras en Seattle en otra ocasión, y tal vez hasta les muestre una que otra foto.


miércoles, 9 de julio de 2008

¿Se vendrán abajo las religiones o se adaptarán a los nuevos tiempos?

Es común en nuestros días ver como a las iglesias de diferentes denominaciones se les presentan desafíos. 
La iglesia  episcopal o anglicana de Inglaterra acaba de votar para permitir la ordenación de  mujeres obispos.
 La católica todavía sufre el debilitamiento causado por los escándalos de abuso sexual a menores de mano de algunos de sus prelados; y como si eso fuera poco, enfrenta un constante éxodo de feligreses.
Esta semana apareció un artículo en The New York Times que daba cuentas de una tablilla milenaria que sugiera que, tal vez, la resurrección de Jesús no fuera un hecho aislado, sino una práctica común  entre los judíos de la época. De comprobarse esta teoría, las repercusiones para la doctrina cristiana serían insumables.
La iglesia anda alborotada por lo que parece será una incontenible oleada de legalización, y aceptación del matrimonio entre homosexuales en Estados Unidos. Veremos que deciden los votantes de California en noviembre, cuando se les de la oportunidad de opinar al respecto. 
Creo que a la iglesia se le acercan tiempos aún más difíciles; sin embargo, para algunos creyentes, como mi abuelita, el que la iglesia se tambalee, es parte del proceso hacia el encuentro con Jesús, "Mi hija todo eso estaba pronosticado. Estamos viviendo los últimos días." 

Grafica vía JOELX