Una de las tantas peripecias que me pasaron en este viaje a la Rep. Dom. fue una intoxicación con pescado. El lunes pasado estuve en Sosua y me comí un pescado divino, y el jueves traté de repetir la acción en Boca Chica, pero me salió mal el numerito. ¡Qué error! Unas horas más tarde tenía nauseas, tremendo frío, y un dolor de cabeza insoportable.Estaba en Sto. Dgo. para encontrarme con los bloggers esa misma noche. Pero, ya a las siete de la noche, no aguantaba el dolor de cabeza, y el deseo de vomitar era cada vez más intenso. Atravesar la ciudad con ese malestar y un pesado tráfico fue horrible. Por fin pude llegar a la cita con los bloggers -gracias Ginnette por esperarme. ¡Qué bien se portaron conmigo todos! Me recibieron como si me conocieran de toda la vida. Fue bonito verlos, y el recibimiento que me hicieron fue genial. Pero, con cada momento que pasaba me sentía peor. Al principio no quería demostrarles que me sentía tan mal, pero para cuando llegamos al lugar donde debimos habernos divertido, ya poco me importaban las apariencias. Me desplomé en un sillón, pedí una bolsa con hielo -gracias Alejando por buscármela. No me importó, me coloqué la bolsa sobre mi hermosa cabellera, y en más de una ocasión me fui al baño a mojarme la cabeza -sentía que me brota fuego.
A la hora de pedir que tomar, pedí sólo agua y más hielo. Luego me empezaron los vómitos -Argénida y el Príncipe me acompañaron al baño, mil gracias. A todo esto a mí no se me ocurría pensar que había sido el pescado, yo pensaba que era una migraña, o tal vez insolación. Demetrix fue por una pastilla que no sé como se llama, para el caso es lo mismo, lo importante es que me alivió un poco. Pedí que me llevaran a la casa donde me estaba quedando -gracias Ariel por el aventón, y por prestarme un suéter. Les agradezco a todos por sus cuidados, especialmente a Luna, Ángela y Paola por sus sugerencias. ¡Mil gracias! A la mañana siguiente recibí una llamada de Fernando que también se encontraba en Sto. Dgo. Al escucharme la voz de moribunda se ofreció para llevarme al doctor. En el Centro Médico, me atendió un doctor muy guapo, a lo que mi querido Fer le atribuyó mi casi instantánea mejoría -lo cual no es cierto. Me pusieron medio kilo de inyecciones, y al ratito estaba completamente sana. Pero, yo seguía lamentándome de no haber podido pasar un buen rato con los bloggers que se dieron cita para conocerme. Si me hubieran visto no me conocen; tuve que haberme sentido muy mal como para tener el pico cerrado y estar tan apagadita. Es raro verme a mí en una reunión arrinconada y sin nada que decir. Yo estaba a punto de colgar los tenis, jajajaja. Así es que el can sigue pendiente, porque me imagino que habrá una próxima vez. ¡Éste sólo fue para ir calentando los motores!
La foto se la robé a Alexéi, estaba tan malita que hasta se me olvidó sacar fotos. Si quieren ver más pueden hacer clic aquí
¿Alguien escucho a Bush esta mañana dar cátedra de por qué el precio de la gasolina ha superado los cuatro dólares en algunas ciudades de la nación? Según el ilustrísimo George Walker Bush, la culpa de que la gasolina esté tan cara la tiene el Congreso por no actuar sobre unas dichas medidas salvadoras que él ha tratado de implementar, "I've repeatedly submitted proposals to help address these problems," the president said. "Yet time after time, Congress chose to block them." Además dijo que la demanda es más alta que la oferta, y que no tenemos suficientes refinerías. No soy economista, pero no he visto a nadie haciendo cola para comprar gasolina, lo que me sugiere que tal escasez no existe; según los expertos, la demanda de gasolina no ha subido en el país, sino que ha bajado especialmente este último año. La verdad es que nada de lo que dijo Bushito explica el por qué del alto costo de la gasolina. Ni siquiera los economistas han podido dar una respuesta contundente al respecto, mucho menos lo va a hacer Bush, con todas sus limitaciones intelectuales.
Varios economistas han teorizado sobre las causas del alza del petroleo aunque ninguno se atreve a señalar una razón específica. Las más acertadas parecen ser las que vinculan el alza del crudo con la devaluación del dólar, y con el aumento en el número de inversionistas especuladores -es decir aquellos que invierten en petroleo, apostando a que éste seguirá subiendo, y de ese modo han contribuido a su alza. Parecen atinas estas dos teorías ya que si el petroleo se valora en dólares, tiene sentido que ante la devaluación de éste, haya que pagar más para adquirirlo; sin embargo, no entiendo por qué no existe una correlación entre el porcentaje de devaluacion del dólar y el aumento del petroleo. El petroleo ha aumentado al alrededor de un setenta por ciento, y el dólar sólo se ha devaluado en un diez por ciento más o menos (Cabrit0, ¿puedes explicarme esto por favor?). ¿Será que los grandes culpables son los llamados inversionistas especuladores, que tras la crisis del sector hipotecario, y subsecuente debilitamiento de la economía se han escapado en busca de ganancias a los pozos petroleros?
No sé cómo se va a solucionar la cuestión ésta, lo que sí sé es que, por lo pronto, seguiremos pagando más para que la Exxon Mobil siga aumentando sus ya infladas ganancias. Artículos relacionados:Congress Delaying Energy, Housing Aids, Bush SaysIs the Weak Dollar to Blame for High Oil Prices?
Foto vía AP
Tu figura se destaca en la blanca arena. Tienes porte: eres hermosa, esbelta, sensual. Miles de ojos siguen el contorneo de tus caderas. Tu cuerpo es codiciado por igual por hombres de euros y de dólares; pero tú buscas otra cosa: no eres puta. Los vi acercársete a comprarte un servicio que no está a la venta; a más de uno le has dicho que no te vendes, pero tu cuerpo te contradice, es tu tarjeta de presentación. Eres trabajadora, emprendedora, una artista, pero no puta, ¿a caso lo serás para siempre, o sucumbirás a la miseria y a la falta de oportunidad? Te vi ir y venir ante la codicia de ojos lujuriosos, mientras tú con una dulce sonrisa y un gran don de vendedora buscabas la oportunidad de demostrar tu arte, y ganarte unos pesos. Me ofreciste pedicura, manicura, trenzas y hasta un masaje, pero no acepté; me negué a todas tus ofertas. Pero tú no te rindes, confías tanto en tus manos que me propusiste un trato: me darías un masaje en los pies, si me gustaba te pagaba, de lo contrario no. Acepté. ¡Qué sabia eres! Me atrapaste, no pude resistirme al toque de tus manos, iban deshaciendo entuertos por mis pies doloridos de tanto caminar.Alandy es tu nombre. Me contaste un poco de ti. Hace un año que llegaste a Rep. Dom. huyendo del hambre y la miseria, vives con tu hermana en un barrio de lo peor, el trabajo es difícil t, pero te va bien. No puedo dejar de preguntarme ¿qué querrás decir con que te va bien? ¿Qué vives mejor que en Haití? Probablemente, eso quieres decir, pero en cualquier parte se puede vivir mejor que en esa media isla, tan cercana y lejana a la vez. Esa nación moribunda ante la mirada de todo el hemisferio. Nación violada, saqueada, abandonada, llena de niños hambrientos, y de hombres y mujeres tristes. Eres valiente Alandy, no podría ni siquiera imaginarme uno de tus días, valiente princesa de ébano.
Anoche caminaba yo por los pasillos del Aeropuerto Cibao en las primeras horas de la madrugada; me sentía soñolienta, cansada, medio melancólica, y con muchas ganas de que terminara la larga noche que me esperaba. Iba arrastrando mi malelita, o tal vez era ella quien me arrastraba a mí, de repente, escuché una voz atolondrada que se me acercaba, ¿es usted Quintina Santana? Negué con la cabeza, pero no pude evitar reírme. Me dije para mis adentros, ¡vaya nombrecito! El joven llevaba prisa, papeles en las manos y una auténtica preocupación por la mujer del desgraciado nombre.Seguí andando por los pasillos muertos del aeropuerto, contando los minutos para que me dejaran abordar el avión. Al entrar a la sala de espera detuve la mirada en un señor muy bien vestido, y de rostro conocido, "Juan" -dije yo-, "Sonia" dijo él. Nos tomamos un café, me puso al tanto de su vida: divorcio, novia nueva, tercer viaje en lo que va de año, enamorado, futuro sabático, una promesa de vernos pronto para continuar la charla. Le conté de mi viaje también: playa, Liz, Osi, abuelas, amigos, a ratos perdida totalmente en mi propio país, feliz, aturdida, Sto. Dgo., bloggers, feria del libro, Manuel del Cabral, momentos mágicos, intoxicación en boca chica, viaje por la espina dorsal de la isla, cinco días en el país, en fin casi todo de mi viaje a la Rep. Dom.Ya en el avión, llegó una señora de gafas, de joyas bastante extravagantes, con demasiado equipaje de mano, y una gran facilidad para no cerrar la boca. Por fin se sentó, me miró a los ojos y me dijo préstame tu celular tengo que hacer dos llamadas, aquí esta señora -le dije-, a los dos minutos vuelve y me dice préstame un lapicero, se lo pasé también, no sé cómo derramó toda la tinta de mi bolígrafo favorito sobre la mesita, respiré calmada; luego me volvió a pedir otro, y por ahí se fue. Luego se instaló a hablar con el chico que venía a su lado. ¡Era algo insoportable! Eran las cinco de la mañana, y yo que me moría por echarme una pavita -aunque casi nunca duermo en el avión. La señora empezó a llenar los formularios de aduana, y alcancé a ver su nombre: Quintina Santana, me sonreí, y entendí por fin que me la había sacado en un chufly.
Ha llegado la hora de dejarte atrás otra vez... Me hiciste sentir muy bien, aunque hubo días en que me sentí como pez fuera del agua. No me quejo, lo he asumido: ya nunca seré la que fui algún día, una, total, completa, arraigada. Ahora soy dos en una, viviendo en dos realidades, atrapada en una batalla constante entre el ser y no ser ni de aquí ni de allá. Soy dos, es cierto... No podría establecer una línea divisoria entre mis dos yo. Tampoco podría contestarte con certeza ¿cuál es mi auténtico ser, la que se fue hace diecisiete años, o la que soy hoy? La respuesta más atinada sería decirte que las dos.. No puedo elegir entre una u otra, sin sentir que renuncio a una parte integral de mí misma.Foto: Yo frente a un mural en el Liceo Regino Camilo, Tenares, RD -Lugar donde cursé parte de mis estudios de secundaria.
Tengo mucho que contarles, pero no he podido. Me disculpo por no haber contestado sus comentarios por falta de tiempo. Les doy las gracias por pasar por mi planeta, y tratar de entender, o no entender lo que sale de esta cabecita mía -para el caso es lo mismo, ¿o no? Lo importante es que me honran con su presencia y sus opiniones.
¿En qué estoy pensando? En mucho. Para muestra un botón: estoy muy contenta de haber recibido el sobre que muestro en la foto. Aunque quien me lo mandó no leerá esto, le agradezco públicamente su amabilidad y su generosidad. ¡Mil gracias! Devoraré su contenido y armada con él me enfrentaré a Goliat, con la esperanza de que me acepte mi propuesta de tesis. Ésta será una batalla difícil de ganar: tengo que encontrar a alguien que esté dispuesto a dirigir una tesis sobre un escritor que probablemente no conozca, y convencer a Goliat de que el proyecto vale la pena. Pero, hoy soy David, aunque claro, tal vez, descubra, volando más bajo, que no soy más que Ícaro.
Estoy muy ilusionada con el proyecto, y muy agradecida con el escritor que sacó tiempo para escribir una cordial dedicatoria, poner sus libros en un sobre, y mandárselos por correo a una perfecta desconocida. ¡Estoy muy impresionada con usted! Les quise contar esto porque estoy muy contenta, pero, también para aprovechar la oportunidad de distanciarme un poco del demonio que tanto critiqué en la entra anterior :). ¡No vaya a ser que me convierta en lo que tanto odio!:).Hay más proyectos, pero por ahora los dejo con el que me tiene más preocupada: encontrar el traje de baño perfecto para disfrutar de las playas quisqueyanas. ¡Me voy pa' al campo! Espero ver a los blogueros que estén disponibles cuando baje a la ciudad.PD. Debería estar eligiendo algo que leer, me invitaron a una tertulia en el barrio, y aun no sé que leeré.
Todos tenemos un tío, un primo, un hermano, un amigo que se vive quejando de su desesperada situación. Nosotros como buenos sobrinos, primos, amigos, hijos, le ofrecemos nuestros oídos incondicionalmente. Le ofrecemos palabras de consuelo, y la promesa de que todo buscará su curso, y las cosas se compondrán. ¡Bien! En algún momento de nuestras vidas todos hemos sido el emisor de ese mensaje; hemos creído ser la única persona que tiene problemas. Eso es normal hasta cierto punto. Lo que no es normal es pasarse la vida quejándose de la misma situación, y no hacer nada al respecto. O, lo que es peor, seguir haciendo exactamente lo mismo y esperar resultados distintos. Y, como si eso fuera poco, pretender que nosotros seamos receptores eternos, y sigamos aguantándonos la misma historia con puntos y señales inmutables. !No¡ ¡Qué va!Si ya decidió desperdiciar su vida haciéndose la víctima, me parece bien, pero no se queje. ¡Aguantésela como mejor pueda! Si no puede afrontar la solución que le ofrecen los demás, simplemente no la pida. ¡Y san se acabó! No es justo chuparle la energía a los demás con el mismo disco rayado que usted no está dispuesto a cambiar.
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