jueves, 31 de enero de 2008

Obama recibe influyente apoyo inteplanetario

Tras una exhaustiva deliberación el departamento editorial de Planeta Atabex ha decidido apoyar la candidatura de Barack Obama. El apoyo del influyente bloque de editorialistas interplanetarios es un paso gigantesco en la marcha hacia la Casa Blanca para el carismático senador de Illinois.

El apoyo del rotativo interplanetario ha sido determinante en el éxito de los últimos dos candidatos demócratas a la presidencia de los Estados Unidos -como quedó demostrado con las candidaturas de Al Gore y John Kerry. Es por ello que Barack Obama hubiera preferido que el importante interplanetario le hubiera dado su apoyo a Hillary Clinton.


martes, 29 de enero de 2008

M levanté tarde por no tener un "bumper sticker"

Últimamente encuentro mensajes dirigidos a mí en libros. ¡Qué extraño! Esto me ha llevado a pensar que se me ha secado el juicio. No creo que mi preocupación sea exagerada si consideramos mis últimas andanzas. El otro día les conté sobre el mensaje que recibí en la farmacia -aunque debo reporta que la más importante de las promesas resultó ser un fraude. Ese precedente debería ser razón suficiente para ya no creer en lo que prometen los libros; además, todos sabemos las consecuencia que tuvo esta práctica en don Alonso Quijano. Pero, ni la promesa fraudulenta ni la locura del famoso hidalgo han podido curar mi manía. ¿Será que he sido hechizada por Frestón, y por ello sigo presa de las advertencias de los libros? ¡Eso ha de ser! Por lo menos, así lo prueban los acontecimientos de esta mañana, y lo que acabo de leer en la novela Ordinary People:

"To have a reason to get up in the morning, it is necesary to possesses a guiding principle. A belief of some kind. A bumper sticker, if you will. People in cars on busy freeways call to each other Boycott Grapes, comfort each other Honk if You Love Jesus, joke with each other Be Kind to Animals -kiss a Beaver. They identify, they summarize, they antagonize with statements of faith: I have a Dream, Too -Law and Order; Jesus Saves at Chicago Fed; Rod McKuen for President (1)."

Sé que estarán de acuerdo en que este mensaje es para mí... Es que tiene sentido, claro, ahora que lo pienso no tengo un bumper sticker... Por eso ha de ser que me levanté una hora y media tarde esta mañana. Creo que llegó la hora de diseñar uno... y tal vez así no vuelvan pegárseme las sábanas.

Artículo relacionado:
Getting your views across: something new in bumper stickers.
A bumper Sticker Causes Me to Examine My Beliefs

Imagen: vía, El País

lunes, 28 de enero de 2008

Seattle, espérame que a ti voy

El verano pasado en uno de esos días de ocio que solemos tener los profesores, escribí una propuesta y se la envié al comité de selección de la conferencia anual de The College Board. Esta semana recibí la noticia de que mi propuesta fue aceptada:

"We are pleased to inform you that the conference
Steering Committee has included your session, Dynamiting the Pre-AP & AP Spanish Language Classrooms through Music, Literature and Film, in the conference program..."

Estoy emocionada por lo de mi presentación, por poder compartir con educadores de todo el país, pero más que nada, porque éste será mi primer viaje a la costa Oeste.

Foto: Space Needle, Seattle, WA, via TripAdvisor.com

sábado, 26 de enero de 2008

Hablando de sexo con mi madre

Es una situación muy incomoda para mí hablar de sexo con mi madre. Es un tema que evito, pero que en ocasiones no he podido evadir. No se si sólo me pasa a mí pero yo prefiero ver a mis padres como seres asexuales, ¿será que a los padres también le pasa lo mismo con los hijos? No lo sé. Mi madre es una de esas señoras muy recatadas, de ésas que por lo general, nunca hablan de sexo, y si lo hacen se valen de eufemismos para suavizar la situación.

Hace un tiempo que me encontraba en el período transitorio de terminar una larga y querida relación. Mi madre estaba empeñada en saber por qué mi relación se había terminado: si, se llevaban tan bien, si aun eran amigos y seguían viviendo bajo un mismo techo. Las interrogaciones de mi adorada madre me ponían en jaque, ¿cómo explicarle a mi madre que las relaciones humanas son complejas, que a las mujeres de hoy no nos basta con que no nos peguen cuernos y nos traten bien? ¿Que no necesitamos que un hombre nos mantenga? ¿Cómo explicarle que ni él ni yo teníamos la culpa de que la relación se acabara? ¿Cómo podía explicarle que ni él ni yo éramos ya la misma persona? Todo había cambiado, que habíamos crecido, que habíamos madurado, y que ya no veíamos el mundo de la misma manera que hacía unos años. Nuestra realidad era otra, y nosotros éramos otros. No hay forma de explicarle esa situación tan compleja a una mujer que pertenece a una generación que le bastaba con la protección del marido. Para ella era incompresible que él y yo nos separáramos si te trataba bien, no era mujeriego ni borracho, y tu lo querías muchísimo. Me sentí totalmente incapaz de explicarle que la ruptura se debió a una búsqueda interna de ambos, que algo se había roto y era imposible repararlo.

La inquisición de mi madre se prolongó por mucho tiempo. No podía entender que no nos hubiéramos peleado, que fuéramos tan buenos amigos, y peor aún que hubiéramos permanecido viviendo juntos por un largo tiempo, ¿cómo es posible que sigan viviendo juntos? Madre, porque la vida es complicada y porque una pareja nunca está lista para una ruptura, y últimadamente, porque había cosas por resolver. No somos enemigos, esto fue de mutuo acuerdo, una decisión pensada, razonada con la que ambos estuvimos de acuerdo. Yo no entiendo, ¿por qué ustedes no podían estar el uno sin el otro? Iban de vacaciones juntos, tenían planes para el futuro, se llevaban bien, se querían muchísimo, y entonces? Yo no entiendo. Así es la vida madre -qué sabes tú de la vida?.. y en todos esos meses ¿ustedes no tenían contacto? ¿Contacto? pues nos veíamos todos los días. Era inevitable no vernos. No, contacto, tú sabe... Me sonrojé y le di la respuesta más fácil. Esa que nuestras madres dominicanas prefieren escuchar aun cuando saben que le mentimos.

Hoy me acordé del episodio y me eché a reír. Eso de contacto se me hizo muy gracioso. No tengo que decirles que mis amigas y yo nos echamos unas buenas carcajadas a costa del eufemismo de mi madre.

Foto: Contacto de Fernando Bendala

viernes, 25 de enero de 2008

Entre el fukú y la Cortina de Plátano

Hoy vuelvo a hablar de Junot Díaz. Pero, ¿por qué volver a meterme en un terreno minado? Pues simplemente por que quiero. Me explico, creo que es seguro hablar de mis percepciones de la novela ahora que los ánimos se han calmado y el Partido Por el Nacionalismo Dominicano ha dejado de enviarme insultos y amenazas. ¿Qué me pueden decir que no me hayan dicho ya? Por ejemplo, fui coronada Srta. Guacanagarix, y perdí la amistad de alguno que otro lector, ¡qué más da!
Voy a empezar por decir que leí el libro completamente. Me llevó un poco de tiempo retomarlo después de haberlo soltado, pero lo hice. Empecemos con la historia de Beli, me parece que se dieron demasiados por menores, detalles insignificantes que llevaron a que el libro fuera por lo menos cien páginas más largo de lo que debió haber sido. Tiene partes interesantes pero otras no tanto -algunos episodios me aburrieron.
Y ¿qué decir de el pobre Oscar? Aunque el libro lleva su nombre, sólo lo conocí por arribita; no existe ningún desarrollo profundo de Oscar que nos deje conocerlo como ser humano. Parece una caricatura, un personaje que se le puede adjudicar a cualquier otro personaje y nada cambiaría; es decir, no me identifique con él, ni me dio alegría, ni me dio pena, ni me dio nada. Me hubiera gustado saber quién era Oscar cómo ser humano. Es decir, el personaje carece de profundidad. Es un personaje de una sola pieza. No tiene matices, no se nos revela como individuo.
La voz narrativa de la mayor parte de la novela no me gustó. ¿Por qué no? Porque yo prefiero el narrador que se limita a narrar la historia, y me deja a mí formularme mis propios criterios. La narración de los hechos se interrumpe constantemente para dar paso a valoraciones del narrador, en la que se puede sentir la voz del escritor: "It was stubbornness and the expectations of La Inca that kept Belicia lashed to the mast, even though she was miserably alone and her grades were even worse than Wei’s. (You would think, La Inca complained, that you could score higher than a China.) The other students bent furiously over their exams while Beli stared at the hurricane whorl of the back of Jack Pujols’s crew cut (85)." Para mi esta es una distracción innecesaria y me hizo la lectura bastante pesada. Es algo que se repite constantemente a través de la novela, y a veces, hay interferencia del escritor en lo que debía ser la voz del narrador.
Por el contrario, me pareció muy interesante su versión mítica del origen del fukú, la cortina de Plátanos, y el diálogo que se establece entre el lector y el narrador. En el fukú encontró Junot un elemento incrustado en la psiquis del pueblo dominicano, y supo aprovecharlo y transformarlo. Por lo menos, a mí me hizo reír y mantuvo mi interés: "... No matter what its name or provenance, it is believed that the arrival of Europeans on Hispaniola unleashed the fuku on the world, and we 've all been in the shit ever since. Santo Domingo might be fuku's kilometer Zero, its port of entry, but we are all of us its children, whether we know it or not." (2).
El fukú trasciende su origen mítico y pasa a ser posesión exclusiva de Trujillo. Por ejemplo, le sirvió para controlar a sus enemigos, para provocar las desgracias de los Kennedys, y hasta para llevar a los Estados Unidos a perder la guerra de Vietnam: "If you even thought a bad thing about Trujillo, fuá, a hurricane would sweep your family out to the sea... Which explains why everyone who tried to assassinate him always got done... You want a final conclusive answer tho the Warren Commission's , Who killed JFK? Let me, your humble Watcher, reveal once and for all the God's Honest Truth: ... It was Trujillo; it was fuku. Where in coñazo do you think the so called Curse of the Kennedys come from?..." (3-4). En esta parte de la novela Junot Díaz se aleja de su afán por enseñarnos la historia de Trujillo, y se limita a novelar que para mí es mucho mas interesante.
Por su parte, el término Cortina de Plátano, le sirve para describir el cerco cultural impuesto por Trujillo a la Rep. Dominicana: "Homeboy [Trujillo] dominated Santo Domingo like it was his very own private Mordor, not only did he lock the country away from the rest of the world, isolated behind the Platano Curtain, he acted like it was his very own plantation..." (234). La nota al calce sobre la Cortina de Platano, explica cómo trujillo estableció la frontera física y cultural entre Haití y la Rep. Dominicana, "... he aspired to become an architect of history, and through a horrifying ritual of silence and blood, machete and perejil, darkness and denial, inflicted a true border on the countries, a border that exists beyond maps, that is carved directly into the histories and imaginaries of a people." (nota 27). Esta nota es interesante porque hace una síntesis de un episodio histórico en tres líneas; sin embargo, hay otras que estropean la historia, por su longitud y por su contenido.
Sí bien es cierto que la novela no es el monumento que se quiso hacer de ella, debo decir que tiene matices interesantes. Hay indicios que me sugieren que Junot puede escribir algo más que best-sellers. ¿Por qué? Porque su narrativa tiene fuerza y carácter, y por su capacidad para crear con el lenguaje -imágenes, significados y voces. No es accidente que el lenguaje se convierte en uno de los aciertos de la novela. Por ejemplo, el uso de domincanismos, -puros y anglizados-, refuerzan la historia y la cargan de significado. Sin embargo, el lenguaje también actúa en contra de la novela -por lo menos para mí- al usar vulgarismos de manera gratuita ya que no aportan nada a la historia.
Imagen: Purvis Young, Locked Up Their Minds, 1972

jueves, 24 de enero de 2008

What is next for me, love?

The other night I opened a book while I was waiting for some medications at the pharmacy. It says, "Psychologists have traditionally agreed that we all experience three basic emotions: love, anger, and fear." I should have taken that more seriously. I guess, I cannot claim that I was not warned of my mala racha of the last ten days. Now that I think about that quote, I realized that this week so far, I have experienced fear and anger. What leads me to ask what is next for me, love? I hope so.

But, seriously, what a week! Last Tuesday I went to the doctor, let's just say I am not thrilled with his prognosis; and as if that was not enough, while I was getting the wonderful news from my doctor, -time kept passing- as it aways does- I got a ticket and my car towed away. I was in the doctor's office longer then what I have anticipated. By the time I got out,
the no standing from 4:00 to 7:00 Pm sign has gone into effect. I got my ticket at 4:01, and, of course, I got my car towed away right after. I got over it -what were my choices?... I forgot about that incident and went on with my life; but, my mala racha was not over yet, to prove it, this past Tuesday, I got into an accident :-(. And, today, I stop at a bus stop literally for 30 for seconds, and of course, I got a ticket as well -from a rookie, skinny, rude and ugly looking Officer, W. Salgado... That brings the total of dollars in tickets to 415.00 for the City, and for me to innumerous hours of aggravation. ¡Qué pique! ¡2008 has been a fabulous year! I can't complain.

Imagen, via Frendzyship

martes, 22 de enero de 2008

Unas van de cal y otras van de arena

Pudo haber salido del trabajo a las tres, pero no lo hizo; se quedó a terminar algunas correspondencias. Ella había recibido faustas noticias, y tenía ganas de compartirlas. Ésa era la razón por la que aún permanecía allí;o, eso era lo que creía entonces. Tal vez, sólo esperaba el momento preciso en que un carro azul, piloteado por una señora potencialmente histérica, estuviera atravesando el estacionamiento -justo en se momento, se dispondría a irse a casa. Caminó decididamente hacia su carro -completamente ajena a lo que la esperaba. Los pensamientos empezaron a fluir incesantes: iré al hospital a visitar al esposo de mi amiga, ¿cómo estará ella?¿cómo habrá salido su esposo de la cirugía?... Tengo que llamar a la Sra. T. Iré a devolver las películas, y de paso iré al súper –ay cómo odio hacer las compras.

Al llegar a un recodo de la escuela, había a su sombra unos niños que reían y hablaban alegremente. Pasó frente a ellos, tal vez, ellos no la hayan visto, perdidos en sus mundos felices de la adolescencia.
Se vio frente al carro y entró; se colocó el audífono en la oreja y se abrochó el cinturón de seguridad. Miró por el retrovisor, por los espejos laterales, y sobre los hombres. No vio nada. La risa de los niños había desaparecido detrás del cristal de las ventanas. De repente, un golpe seco le dejo saber para qué se había quedado hasta entonces en el trabajo: el carro azul, cruzaba justamente por donde ella debía salir. El fuerte sonido era la prueba de que ambos carros habían coincidido en tiempo y espacio. Se detuvo, se llevó la mano a la frente, y respiró profundo. Para entonces, una señora cincuentona gritaba histérica en su ventana. El silencio de la una y los gritos de la otra eran fiel evidencia de que ambas tenían miedo. A los pocos minutos llegó la policía. Intercambiaron las señas particulares: nombre, dirección, teléfono, matrícula, seguro.

Por fin, cuando estuvo todo arreglado, la señora -ya menos histérica- y la oficial se dispusieron a salir; pero ella, aún tendría que esperar un poco más: su carro no arrancó, y entonces a la ecuanimidad le siguió el llanto; sintió que cedía la pared que la había protegido de la rabia, del miedo y de la impotencia. ¡Qué el carro no arrancara, eso ya era demasiado! Se supo sola, y recordó la diferencia entre solitude y loneliness. En este momento, comprendió que estaba completamente sola: todos estaban lejos; nadie vendría darle una mano. ¡Eso fue devastador!
Se desesperó, y se quedó paralizada. ¿Dónde quedó la otra, la que hacía veinte minutos había sabido exactamente qué hacer? Esta vez, estaba postrada, abatida, sin fuerzas para más; y entonces, pensó en el buen víctor. Salió del carro, fue en su búsqueda, pero no lo encontró. ¿Dónde puedo encontrar a víctor? -preguntó. En el segundo piso, ¿puedo ayudarla en algo? -dijo una voz. Minutos más tarde, el propietario de esa voz estaba junto a ella en el estacionamiento. No llore, no se desespere que las dominicanas son mujeres de guerra.¡ No se vencen! ¡Ánimo, pues! Fueron éstas palabras mágicas: se secó las lágrimas, subió al carro y desapareció en la oscuridad de la noche.

Imagen: Diagonal Sand, vía El laberinto