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viernes, 25 de enero de 2008

Entre el fukú y la Cortina de Plátano

Hoy vuelvo a hablar de Junot Díaz. Pero, ¿por qué volver a meterme en un terreno minado? Pues simplemente por que quiero. Me explico, creo que es seguro hablar de mis percepciones de la novela ahora que los ánimos se han calmado y el Partido Por el Nacionalismo Dominicano ha dejado de enviarme insultos y amenazas. ¿Qué me pueden decir que no me hayan dicho ya? Por ejemplo, fui coronada Srta. Guacanagarix, y perdí la amistad de alguno que otro lector, ¡qué más da!
Voy a empezar por decir que leí el libro completamente. Me llevó un poco de tiempo retomarlo después de haberlo soltado, pero lo hice. Empecemos con la historia de Beli, me parece que se dieron demasiados por menores, detalles insignificantes que llevaron a que el libro fuera por lo menos cien páginas más largo de lo que debió haber sido. Tiene partes interesantes pero otras no tanto -algunos episodios me aburrieron.
Y ¿qué decir de el pobre Oscar? Aunque el libro lleva su nombre, sólo lo conocí por arribita; no existe ningún desarrollo profundo de Oscar que nos deje conocerlo como ser humano. Parece una caricatura, un personaje que se le puede adjudicar a cualquier otro personaje y nada cambiaría; es decir, no me identifique con él, ni me dio alegría, ni me dio pena, ni me dio nada. Me hubiera gustado saber quién era Oscar cómo ser humano. Es decir, el personaje carece de profundidad. Es un personaje de una sola pieza. No tiene matices, no se nos revela como individuo.
La voz narrativa de la mayor parte de la novela no me gustó. ¿Por qué no? Porque yo prefiero el narrador que se limita a narrar la historia, y me deja a mí formularme mis propios criterios. La narración de los hechos se interrumpe constantemente para dar paso a valoraciones del narrador, en la que se puede sentir la voz del escritor: "It was stubbornness and the expectations of La Inca that kept Belicia lashed to the mast, even though she was miserably alone and her grades were even worse than Wei’s. (You would think, La Inca complained, that you could score higher than a China.) The other students bent furiously over their exams while Beli stared at the hurricane whorl of the back of Jack Pujols’s crew cut (85)." Para mi esta es una distracción innecesaria y me hizo la lectura bastante pesada. Es algo que se repite constantemente a través de la novela, y a veces, hay interferencia del escritor en lo que debía ser la voz del narrador.
Por el contrario, me pareció muy interesante su versión mítica del origen del fukú, la cortina de Plátanos, y el diálogo que se establece entre el lector y el narrador. En el fukú encontró Junot un elemento incrustado en la psiquis del pueblo dominicano, y supo aprovecharlo y transformarlo. Por lo menos, a mí me hizo reír y mantuvo mi interés: "... No matter what its name or provenance, it is believed that the arrival of Europeans on Hispaniola unleashed the fuku on the world, and we 've all been in the shit ever since. Santo Domingo might be fuku's kilometer Zero, its port of entry, but we are all of us its children, whether we know it or not." (2).
El fukú trasciende su origen mítico y pasa a ser posesión exclusiva de Trujillo. Por ejemplo, le sirvió para controlar a sus enemigos, para provocar las desgracias de los Kennedys, y hasta para llevar a los Estados Unidos a perder la guerra de Vietnam: "If you even thought a bad thing about Trujillo, fuá, a hurricane would sweep your family out to the sea... Which explains why everyone who tried to assassinate him always got done... You want a final conclusive answer tho the Warren Commission's , Who killed JFK? Let me, your humble Watcher, reveal once and for all the God's Honest Truth: ... It was Trujillo; it was fuku. Where in coñazo do you think the so called Curse of the Kennedys come from?..." (3-4). En esta parte de la novela Junot Díaz se aleja de su afán por enseñarnos la historia de Trujillo, y se limita a novelar que para mí es mucho mas interesante.
Por su parte, el término Cortina de Plátano, le sirve para describir el cerco cultural impuesto por Trujillo a la Rep. Dominicana: "Homeboy [Trujillo] dominated Santo Domingo like it was his very own private Mordor, not only did he lock the country away from the rest of the world, isolated behind the Platano Curtain, he acted like it was his very own plantation..." (234). La nota al calce sobre la Cortina de Platano, explica cómo trujillo estableció la frontera física y cultural entre Haití y la Rep. Dominicana, "... he aspired to become an architect of history, and through a horrifying ritual of silence and blood, machete and perejil, darkness and denial, inflicted a true border on the countries, a border that exists beyond maps, that is carved directly into the histories and imaginaries of a people." (nota 27). Esta nota es interesante porque hace una síntesis de un episodio histórico en tres líneas; sin embargo, hay otras que estropean la historia, por su longitud y por su contenido.
Sí bien es cierto que la novela no es el monumento que se quiso hacer de ella, debo decir que tiene matices interesantes. Hay indicios que me sugieren que Junot puede escribir algo más que best-sellers. ¿Por qué? Porque su narrativa tiene fuerza y carácter, y por su capacidad para crear con el lenguaje -imágenes, significados y voces. No es accidente que el lenguaje se convierte en uno de los aciertos de la novela. Por ejemplo, el uso de domincanismos, -puros y anglizados-, refuerzan la historia y la cargan de significado. Sin embargo, el lenguaje también actúa en contra de la novela -por lo menos para mí- al usar vulgarismos de manera gratuita ya que no aportan nada a la historia.
Imagen: Purvis Young, Locked Up Their Minds, 1972