Mostrando entradas con la etiqueta reflexiones. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta reflexiones. Mostrar todas las entradas

domingo, 17 de junio de 2007

¡Qué día!

Hay días en los que pareciera que todo debe salir mal. El viernes me desperté un poquito enferma, se me pegaron las sábanas, y cuando llegué al trabajo alguien se había estacionado en mi lugar. En vez de estacionar en el número 27 me estacioné en el 8. Sabía que estaba usurpando el lugar de alguien pero yo no había sido la única; el viernes los estudiantes llegaron al colegio a las 6:30 de la mañana para el ensayo de graduación; como nadie se lo impidió se estacionaron donde mejor les pareció

Unas cinco horas más tarde, llegó a mi aula una de las secretarias del colegio con cara de que algo andaba mal: "Un estudiante ha chocado tu carro" vete a la oficina. Al llegar a la oficina el chico estaba todo apenado, nervioso y muy preocupado. Lo siento mucho Srta. -me dijo. "Traté de salir con mucho cuidado pero no pude evitar golpear su coche. Mis padres pagarán por todo, no se preocupe." En ese instante reeviví lo majadero que era cuando estuvo en mi clase.

Me quede fría, imaginé mi carro hecho un tostón, me pregunté ¿por qué diablos me estacioné en ese lugar precisamente? Si no me hubiera estacionado ahí mi coche aún fuera virgen, pero ni modo ya ni llorar ya era bueno. Le dije vamos a verlo. Por suerte, el daño fue mínimo. Luego de la inspección, hicimos copias de su registracion y de los papales del seguro. Aunque estaba fastidiada porque me había rayado el carro; le di las gracias por haber sido honesto, y haber reportado el accidente. Fue bueno ver que aquel chiquillo inmaduro y majadero que alguna vez tuve en clase ya se está haciendo hombre responsable.

viernes, 8 de junio de 2007

Sobreviví mi primera lectura en público

Ante todo, quiero agradecer a Juan N. Tineo por haberme invitado a leer. Juan, es un colaborador del congresista José Peralta, en promover el arte en la comunidad hispana de Queens. De igual manera quiero agradecerles a ustedes, sus lindos comentarios, mil gracias. El apoyo que recibo de ustedes es una de las razones por las que me gusta tener un blog. Su muestra de cariño y apoyo, me acompañan más que el de la gente que está físicamente cerca de mí. Siempre he creído que la cercanía nubla la mirada, y nos impide ver lo que tenemos en frente; la cercanía suele decaer en invisibilidad. Sin embargo, ustedes que sólo me leen en el mundo virtual, lejano y ajeno, no tienen otra alternativa más que verme.

Anoche fue la tertulia. La anticipación del evento me tenía muy nerviosa, pero a la hora de la verdad, hice lo que tenía que hacer -como siempre lo hago. En el momento que me levanté a leer, los nervios cedieron, y me sentí tranquila. Primero, hablé un poquito del proceso interno que siempre precede lo que escribo, de mi relación con el mundo interior y exterior. Les conté de mi manía de inventarles historias a rostros con los que tropiezo en el tren o por las calles. Así como de los conflictos entre mi blog y mis libros. También, les revelé lo que siento cuando me veo en la profundidad de unos ojos, y cuando pienso en los niños en la paz y en la guerra.

Al terminar la tertulia, hubo quien se me acercó para decirme lo mucho que le gustó lo que leí, pero también hubo quien me ignoró. También, apareció quien me incentivara a seguir escribiendo, y por supuesto que no faltó quien tratara de ligarme. Pero en fin, todo salió mejor de lo que yo había anticipado, creía que las palabras se quedarían atragantada y no saldría, pero eso no ocurrió. Me sentí bien, y satisfecha con mi rendimiento en el evento. En general, la audiencia fue muy amable conmigo, me regalaron aplausos y sonrisas. Sin embargo, lo que se quedó conmigo al final de la velada fueron las palabras de un chico que se me acercó para invitarme a las tertulias de un círculo de escritores que se reúne en el Village a compartir sus escritos. Lo que más me gustó de nuestra conversación, no fue la invitación en sí, sino algo que dijo mientras conversábamos: "nosotros, sólo somos el medio por el cual se expresa una energía que está ahí flotando. Nosotros no hemos inventado nada. Sólo somos miembros de una tribus que ha existido siempre, pero que siempre ha sido minoría, siempre menospreciada por la sociedad."

imagen tomada de Chemalera