Se acerca el fin de las vacaciones de pascuas. Y, al darme cuenta de que se me van acabando, siento unas ganas enormes de tirar de la cola del tiempo, y obligarlo a detenerse; pero, es una guerra inútil entre desiguales.
¡Oh, el tiempo! Ese monstruo invisible que no descansa nunca, y que, con su paso, va transformándome física y mentalmente, empujándome a lo inevitable.
Sí, el tiempo es un verdugo, y algún día acabará por devorarme, arrastrándome consigo en un eterno devenir hacia la nada.
Cuadro: Sand Clock por Santiago Caruso. Tomado de la página DeviantART
¡Oh, el tiempo! Ese monstruo invisible que no descansa nunca, y que, con su paso, va transformándome física y mentalmente, empujándome a lo inevitable.
Sí, el tiempo es un verdugo, y algún día acabará por devorarme, arrastrándome consigo en un eterno devenir hacia la nada.
Cuadro: Sand Clock por Santiago Caruso. Tomado de la página DeviantART
