Ayer vi Religulous, el documental de Bill Maher. Me cae muy bien Bill, pero no sé que tanto méritos tenga hacer un documental sobre algo en lo que nunca nos pondremos de acuerdo: las religiones. Pues, por un lado están lo que creen todo, y por otro los que no creen nada. Es una división insalvable porque ambas partes creen tener la razón.
Maher presenta argumentos interesantes en el filme aunque muy ofensivos para los creyentes. Por ejemplo, arguye que las religiones han hecho más daño que bien a la humanidad, y que para poder salvarse el hombre debe prescindir de las religiones, porque éstas lo llevarán a su propia destrucción. Además, critica la intolerancia, el sexismo y el oportunismo en las religiones.
El documental es muy entretenido, pero si lo que quiere Bill Maher es sembrar la duda, como ha dicho, falla rotundamente por una sencilla razón: los que creen lo encontrarán muy ofensivo,y pocos lo verán, y los incrédulos no verán nada que los lleve a dudar.
En la sala había menos de 10 personas. Estoy segura de que mi madre, o mi hermana no lo hubieran encontrado gracioso porque ambas son devotas cristianas. Me imagino que los practicantes de las demás religiones se sentirían igualmente ofendidos.
No es que yo crea que Bill Maher no debió haber hecho el documental, tal vez hasta esté de acuerdo con muchos de los argumentos presentados, sin embargo, hablar de religiones esperando un cambio de opinión en el 2008 es ilusorio y cínico.
Me reí mucho aunque el filme se me hizo demasiado largo y un tanto repetitivo.
