Ayer se celebró en la escuela Wellness Day, un día dedicado al bienestar. El presentador estrella de la conferencia fue Joshua Sundquist.¡Qué historia tan increíble la de Josh! ¡Cuánto valor tiene este joven para vencer la adversidad! A los nueve años le diagnosticaron cáncer, a los diez le amputaron una pierna, luego de la recuperación aprendió a esquiar, tres años más tarde representó a los Estados Unidos en los juegos olímpicos del 2006 en Torino.
Joshua Sundquist ha transformado su discapacidad en una fuente de vida y motivación. En enero publicó su libro Just Don’t Fall, y desde los diez años da charlas para compartir su historia con la gente. Fue una pena no haber podido asistir a su charla. Me hubiera encantado haberlo escuchado. He visitado su sitio en la Red y me ha fascinado el giro que él le ha dado a una historia que pudo haber sido devastadora.
A mí me encantaría tener su fuerza, su alegría, su motivación. A veces siento que la vida se me viene encima, y me aplasta. Los últimos cinco años han estado plagados de muertes, adioses, cambios, desilusiones, enfermedades. Han sido cinco años de lucha con la melancolía, la muerte, con la soledad, con las consecuencia de una dolorosa separación, y en el proceso de rehacer mi vida sentimental, he sufrido grandes desilusiones.
Y, a pesar de todo sigo de pie, aunque a veces pierdo el equilibrio, me caigo, me limpio el polvo, curo mis laceraciones y sigo andando.
En la foto Joshua Sundquist en Torino 2006, via Wikipedia.