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viernes, 5 de julio de 2013

Juan Pablo II: el santo patrón de pederastas y dictadores

La Iglesia Católica no termina de burlarse de los hombres y mujeres que genuinamente ponen su fe en ella. Ésta lleva siglos cometiendo horrores, tales como la persecución de los librepensadores que han puesto en evidencia sus falsas aserciones, y el encubrimiento de los curas pederastas y el apoyo moral, y en ocasiones material, a sangrientos dictadores.

Me entero hoy de que Juan Pablo II fue declarado santo por el papa Francisco, ya que cuenta con los dos "milagros” necesarios para pasar de beato a santo. Esto a mí me deja un mal sabor de boca. El mero concepto de “milagro” es un fraude. La iglesia usa su posición de poder para hacer creer a las masas que tal persona, en este caso, Juan Pablo II ha hecho una intervención divina. Los hacedores de "milagros" no son más que charlatanes que llevan siglos engañando a los feligreses.

Dejando lo del fraude a un lado, me pregunto ¿qué demonios tiene de santo Juan Pablo II? Al pensar en su larga trayectoria, me vienen a la mente, no muy benignas acciones. Echemos una corta mirada a su siniestro curriculum vitae. Sólo voy a mencionar tres porque la lista es larga.

Juan Pablo II hizo caso omiso ante la llamada de auxilio de Monseñor Arnulfo Romero, mientras se masacraba al pueblo salvadoreño. Tras varios intentos de comunicarse con su Santidad, el bueno de Monseñor Romero logra hablar con él, quien le dice que se concentre en dar misa y que desista de su preocupación por los civiles asesinados. Monseñor Romero fue asesinado poco tiempo después por un integrante del ejército.

Protegió a los pederastas con toda su influencia. Hoy sabemos que Juan Pablo II sabía de las violaciones de los curas, y los encubrió. Muchos han querido insinuar que el papa no sabía de las acusaciones. Sin embargo, hay documento que prueban no sólo que lo sabía, sino que intentó encubrir a los acusados. Por otro lado, está su protección a Marcial Maciel el fundador de Los legendarios de Cristo, un consumado pederasta, a quien Juan Pablo II impidió se investigara.

Juan Pablo II vio con beneplácito las dictaduras militares de América Latina, incluyendo la argentina, en la que miles fueron desaparecidos, y cientos de niños les fueron robados a sus familias biológicas. En Chile la Iglesia reasignó a sacerdotes hostiles al régimen de Pinochet. Por ejemplo, el cardenal Silva Enríquez que defendía los derechos humanos durante la dictadura de Pinochet fue sustituido por Jorge Medina quien era adepto a la dictadura. En lo personal, Juan Pablo segundo bendijo a Pinochet, le dio la comunión y en 1993 le envió un telegrama personal. Es obvio que Pinochet era uno de los suyos.

Para muestra baste un botón como dice el popular refrán. Lo que a mí me queda muy claro es que con sus credenciales Juan Pablo II sólo puede ser el santo patrón de los pederastas y los dictadores.