Solitude por Christen Leitza
lunes, 28 de agosto de 2006
sábado, 26 de agosto de 2006
La vida es tan fragil como un cristal
Nunca pierdo de vista que este puede ser el último instante de mi vida. Trato de mantener mi mundo en orden dentro de lo que cabe, porque la muerte es el único viaje que hacemos sin empacar, y sin saber que nos vamos. Creo que mi perspectiva sobre la muerte me ayuda a vivir una vida más plena, ya que estoy consciente de que ésta me asecha a la vuelta de cada esquina. No me gusta dejar nada importante para mañana porque tal vez sea tarde. Si tengo algo que decirle a alguien me gusta decírselo hoy, no esperar porque nunca se sabe. Por eso ya no vivo ni siquiera día a día sino minuto a minuto; ya no pienso en días y en años sino en segundos, minutos y horas... Ultimamente la idea de que el presente es lo único que verdaderamente tenemos se ha agudizado en mí, tal vez porque he perdido amigos, colegas y hasta familiares lejanos; y parece que la mala racha sigue, hoy le tocó el turno a una criaturita de diez años hijo de una amiga de la infancia. Mi amiga tuvo a su bebé a los 17 años; es innecesario decir que ese niño era el centro de su universo. Además, era hijo único, el consentido de mamá... Uno se hace a la idea de que la muerte es para los adultos, los niños tienen toda una vida por delante, por eso cuando muere un niño, me convenzo aún más de lo fragil que es la existencia humana...A la hora de la tragedia llamé a mi familia, sin saber lo que estaba pasando, y aquello era un día de juicio. El niño había pasado un buen rato viendo la tele en casa, de pronto agarró su bici y se marchó. Llegó a asomarse con vida al portón de la sala de la casa de su abuela -que queda en la misma cuadra-, pero cuando lo cruzó ya estaba muerto. La galaría y la sala están separadas por un portón de cristal, el niño pensó que éste estaba abierto, y se estrelló contra él. En unos escasos segundo calló muerto con un cristal inscrustado en el corazón. Lo levantaron y lo llevaron a una clínica pero el médico confirmó que estaba muerto y que había muerto al instante. El cristal le atravesó el corazón medio a medio. Sólo pasaron 30 minutos desde que el niño salió en su bici y el momento en que fue pronunciado muerto...
Hace pocos días que mi amiga regresó de la República Dominicana por cuestiones laborales y dejó al niño para que pasara más tiempo con su padre, sus primos y abuelos. Debía haber regresado a Nueva York este lunes para preparse para el regreso a clases. ¡Qué mala jugada, caray! No sé como se le da la noticia a una madre de que su hijo de diez años murió y en estas circunstancias.... Estoy destrozada, quisiera estar en casa junto a la gente con la que crecí y que en estos momentos lo han de estar pasando terriblemente mal...
jueves, 24 de agosto de 2006
El grito (The Scream)
Ese día conversé con Munch, nos compenetramos a través de la siniestra figura de su obra El Grito( 1893). Sin proponérmelo, me adentré en ese mundo de miedo, de angustia que refleja la cara de la figura, ¿que habra visto? Las teorías son varias... La verdad es que la mía es muy singular porque surgió de la experiencia vivida... Hacía un día precioso, y decidí salir al patio, el cielo era de un azul brillante, el calor era infernal pero me gustó el ardor que provocó en mi piel. No sabía aún que el pasaije se traspondría y que cielo estaba a punto de teñirse de sangre.... De repente, me encontré en un malecón, apoyándome en la barandilla para no colapsar. Empecé a sentir que me iba escrurriendo poco a poco... mi cuerpo había empezado a deterretirse y la cabeza parecía pesarle demasiado, los parpados hacían un gran esfuerzo por contener los ojos.El motivo de mi grito no se hizo esperar: era delgada, de poco más de un pies de largo, escuridiza, veloz, fea, de un negro gris. Se arrastraba rápidamente, y así consumió la distancia que la separaba de su albergue, en muchísimo menos tiempo de lo que me llevó a mi reaccionar. Sospecho que sintió miedo al igual que yo, y se escurrió entre las hierbas. Me quedé pasmada con los ojos desorbitados y la boca abierta como crácter de volcán. No era para menos, había tenido frente a mí a ese réptil que tanto temo, gracias a una fobia que desarollé de niña....El espacio ya se había transformado, a mí espalda sentí que dos figuras se alejaban tranquilamente mientras conversaban, ajenas al angustiante cuadro antes sus ojos. No me veían ni a mí ni al cielo que ardía en llamas, pero yo estaba ahí, boquiabierta, vestida de sombra, con ese inconfundible gesto de miedo, de angustia que hacía que mi cuerpo empezara a esfumarse bajo la ropa. Durante estos escasos minutos, experimenté una total comunión con la tenebrosa figurade El Grito, tal como lo hubiese querido Munch... Entonces ocurrió algo inesperado: la pintura no era ya un enigma, había perdido su abstracción; ahora éramos cómplices, dos en una... En la distancia pude ver que Munch me sonreía complacido por haber entendido su obra, no a través de vagas y frías teorías, sino a través de la compenetración que surge de la experiencia vivida.
The Scream (The Cry) de Eduard Munch
miércoles, 23 de agosto de 2006
Dos trastornos mentales: el enamoramiento y la depresión bipolar
- Autoestima exagerada, o sensaciones de grandeza. El enamorado piensa que todo lo puede. Vive de la ilusión
- Disminución de la necesidad de dormir. El desvelo es frecuente, y aun despierto es como si estuviéramos soñando
- Ganas de hablar, mucho más de lo que es necesario. El enamorado no se cansa de hablar del motivo de su "enfermedad".
- Gran distractibilidad, pasando de una a otra cosa con facilidad. Es imposible concentrarse en nada; siempre se termina pensando o haciendo cosas relacionadas con esa persona especial
- Conductas alocadas, implicándose la persona en actividades más o menos placenteras, pero que suponen alto riesgo. Sin comentario. A veces suele causar hasta estragos físicos.
- Euforia anormal o excesiva. Una simple llamada puede desencadenar un brote de alegría o tristeza incontrolable
- Irritabilidad inusual. Especialmente cuando no se ve a la persona o no se ha tenido comunicación con ésta; o peor aún si se sospecha que pueda estar en brazos de otra persona
- Aumento del deseo sexual. No explanation needed!
- Energía excesivamente incrementada. No importa el cansancio o la falta de sueño, si se trata de ver a la persona en cuestión siempre se está dispuesto
- Falta de juicio. Es la caracterícasca por excelencia del enamoramiento. Sólo el impedimento del jucio justifica que se hagan tantas estupideces
- Entre otras...
Y tú ¿de que sufres de amor o de trastorno bipolar?
martes, 22 de agosto de 2006
Estirpe invisible
No es más que un miserable hombre invisible, en cuya piel se esconde un temible monstruo. Por sus desvanecidos poros transpiran su crueldad, su instinto salvaje y su epíritu de cruzado medieval. Es hijo del fanatismo... ve la vida sólo como un pasadizo que ha de llevarlo a un estado superior...Se escrurre por los pasillos dando tumbos, y todos tropiezan con él, lo aplastan... Es que todo él es invisible, aunque a la vista saltan sus siniestras inteciones. Los inquisidores -acreditados sólo por su intolerancia, y avalados por su predisposición-, lo señalan entre la multitud. El método es infalible: árabe, musulmán, de tez oscura. Estos especialistas de la intolerancia aseguran que hasta su ADN es diferente, claramente identificable por sus genes de terrorista... Este hombre invisible es el enemigo de la nación; un hombre inexistente, ahogado en una absurda colectividad que lo condena... y sin embargo, tras la marañana que lo envuelve, a lo lejos lo aguardan, unos hijos y una esposa -como al resto de los visibles. Allí, en su espacio cesan todas las hipótesis, y poco a poco la invisibilidad lo libera; ésta se transforma en lo cotidiano, en lo normal ya qu todos llevan a cuestas la mancha indeleble: un perfil que los priva de su individualidad....
Esta reflexión la escribí en el aeropuerto de Orlando, mientras espera que saliera mi avión; allí pude percatarme de lo asfixiante que es cargar con un perfil de terrorista. Estos seres humanos no tienen opción de ser quienes son porque su individualidad ha sido aniquilada. Nadie ve más allá de su perfil; es como si todos fueran uno, una estirpe invisible....
lunes, 21 de agosto de 2006
Poema XX de Neruda

Talantbek Chekirov
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos".
El viento de la noche gira en el cielo y canta.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
En las noches
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.
Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.
Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
De otro. Será de otro.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Porque en noches
mi
Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos los últimos versos que yo le escribo.
domingo, 20 de agosto de 2006
Déjà Vu
Me pregunto por qué será que a veces hay situaciones que se repiten como un mal sueño que reocurre cuando menos lo esperamos. Tal vez, lo más lógico sería analizar qué es lo hemos hecho para atraer dichas situaciones. Sin embargo, hay ocasiones en que éstas llegan a nuestra vida sin haberlas buscado; simplemente llegan, te envuelven, te arrastran... Y aunque sabes que te están arrastrando con ellas, no puedes evitarlas. Pareciera que estuviéramos siguiendo un guión, y que nuestras historias están siendo proyectada en una pantalla... Es la misma historia siendo interpretada por otros personajes... y aunque es incomprensible, nos encontramos comportándonos de una manera muy similar a como lo hicimos antes... Por lo tanto, es obvio que el desenlace también será el mismo, exactamente igual que antes.... Uno pensaría que el haberlo vivido antes lo prepararía para enfrentar la situación mejor, pero ¡qué va!... como bien dice la trillada frase "el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra." Así, sin haberlo planeado ni desearlo nos encontramos experimentando esa sensación de Déjà Vu que nos grita que esto ya lo habíamos vivido; y desafortunadamente desde el principio sabemos como terminará la historia, aun cuando las variantes sean otras el resultado será el mismo...El cudro Déjà Vu es del pintor Ramaz Razmadze