lunes, 18 de julio de 2016

Walden Pond y la lección de Thoreau

Desde que leí Walden, hace unos veinte años, tenía pendiente visitar Walden Pond. Quería experimentar por mí misma aquel lugar en que Henry David Thoreau llevó a cabo su experimento de vida, y donde acumuló el material que en 1854 se convertiría en su libro más importante: Walden.
El libro detalla su estadía (1845-1847) en una minúscula cabaña que el mismo construyó. Buscaba experimentar la vida en su sentido más básico y esencial: producir lo mínimo para vivir, estar en armonía con la naturaleza, y utilizar el tiempo en vivir. Es decir, dedicarse a pensar, observar la naturaleza, leer, escribir, o simplemente estar.
En el siguiente fragmento Thoreau nos explica la razón de su retiro hacia el bosque:
I went to the woods because I wished to live deliberately, to front only the essential facts of life, and see if I could not learn what it had to teach, and not, when I came to die, discover that I had not lived. I did not wish to live what was not life, living is so dear; nor did I wish to practice resignation, unless it was quite necessary. I wanted to live deep and suck out all the marrow of life, to live so sturdily and Spartan-like as to put to rout all that was not life, to cut a broad swath and shave close, to drive life into a corner, and reduce it to its lowest terms, and, if it proved to be mean, why then to get the whole and genuine meanness of it, and publish its meanness to the world; or if it were sublime, to know it by experience, and be able to give a true account of it in my next excursion (Henry David Thoreau, Walden, "Where I Lived, and What I Lived For")
Thoreau fue un hombre que vivió sus principios, y puso en práctica sus convicciones. Se opuso rotundamente al materialismo imperante en los Estados Unidos; rechazaba sobremanera la idea de esclavizarse a un trabajo en la juventud por la promesa de estabilidad económica en el futuro. Abominaba la idea de consagrar sus mejores años al trabajo, en vez de vivir la vida a plenitud. Quería pasar sus días cultivando su mente y disfrutando del placer de contemplar la naturaleza. Creía en trabajar lo justo para obtener lo necesario: comida, techo y abrigo. Su tiempo era demasiado valioso para dedicárselo al trabajo, en vez de a la lectura, la escritura, la reflexión y a la contemplación.

Thoreau creía que la mayoría de pertenencias eran innecesarias. Por ello, vivió una vida totalmente desprendido de los bienes materiales. Se aisló de la sociedad moderna, que empezaba a monetizar el tiempo de los hombres en las industrias, al tiempo que los dejaba exhaustos, marchitos por dentro. Rechazaba el materialismo inherente a la vida moderna, y deseaba volver a vivir en armonía con la naturaleza. Es por ello que se refugió en Walden Pond por dos años: deseaba poner a pruebas sus creencias, y ver que enseñanzas sacaba de su experiencia.

En Walden Pond, Thoreau pasaba sus días contemplando su entorno, sembrando, cosechando su comida, leyendo y escribiendo. Se sentaba en el quicio de la puerta a observar el paso de las estaciones, escuchar el trinar de los pájaros. Se sentía pleno entre los árboles, aislado de sus contemporáneos con quienes tenía poco en común, excepto por un puñado de amigos, entre los que se contaban Ralph Emerson, quien tuvo gran influencia sobre él.

En la soledad de Walden Pond Throreau reflexionaba constantemente sobre los temas que le interesaban: los libros, la lectura, la vida moderna, el materialismo, la libertad individual, la tiranía del Estado y la Iglesia sobre la libertad del individuo, la guerra y la esclavitud. Thoreau fue un temprano abolicionista, quien siempre denunció los horrores de la esclavitud. De hecho, se puede decir que el experimento en Walden Pond fue un rechazo a la industrialización, a las políticas belicista y esclavista de los Estados Unidos. Denunció férreamente tanto la esclavitud como la Guerra México-americana. En 1846 fue encarcelado por negarse a pagar impuestos por estar en contra de ambas. Su condena duró sólo una noche, ya que un familiar pagó los impuestos atrasados en contra de su voluntad.

Como respuesta a su confrontación con el gobierno y su estadía en la cárcel, Thoreau escribió su seminal ensayo Civil Disobedience, el cual influirá profundamente en el pensamiento de Leo Tolstoi, y las luchas de resistencias pacíficas de Mahatma Gandhi, por la independencia de la India, y de Martin Luther King, Jr., por el reconocimiento y la afirmación de los derechos civiles de los negros en EE.UU. En dicho ensayo Thoreau exhorta a los ciudadanos a resistir al Estado, a desobedecerlo para defender causas justas, específicamente la esclavitud y la guerra con México. El Estado no dudará en meter a los alzados a la cárcel, pero si fuera así, no importa, porque ésta es el único lugar digno de un hombre que se opone a un gobierno que perpetua injusticias y derrama sangre inocente:
Under a government which imprisons any unjustly, the true place for a just man is also a prison.… where the State places those who are not with her, but against her,– the only house in a slave State in which a free man can abide with honor.… Cast your whole vote, not a strip of paper merely, but your whole influence. A minority is powerless while it conforms to the majority; it is not even a minority then; but it is irresistible when it clogs by its whole weight. If the alternative is to keep all just men in prison, or give up war and slavery, the State will not hesitate which to choose. If a thousand men were not to pay their tax bills this year, that would not be a violent and bloody measure, as it would be to pay them, and enable the State to commit violence and shed innocent blood. This is, in fact, the definition of a peaceable revolution, if any such is possible (Thoreau, Civil Disobedience)
Es el deber de la minoría que no está de acuerdo con las injusticias del Estado hacer sentir su desacuerdo, a través de la desobediencia civil; en este caso quería que todos los que se oponían a la guerra y a la esclavitud lo imitaran, y dejaran de pagar impuestos. Hacerlo equivalía a una revolución pacífica, aunque tenía dudas de si tal cosa era posible. Sin embargo, décadas después, tanto Gandhi como Martín Luther King, Jr. demostrarían que, en efecto como lo había concebido Thoreau, la resistencia pacífica puede poner fin a la violencia y la injusticia estatal.

Tras leer Walden se hace evidente lo relevante de las reflexiones de Thoreau sobre la naturaleza, la libertad y el sentido de ser de cada uno. A pesar de que el libro fue escrito a mediados del siglo XIX sus enseñanzas siguen vigentes. No deberíamos olvidar nunca la importancia de "simplificar" para poder vivir la vida a plenitud. No nacimos para ser esclavos del trabajo, sino para vivir y ser felices. La felicidad no se encuentra en la necesidad de acumular, que promueve el ideal de éxito actual, sino en la simpleza de vivir con menos, de no diferir vivir para el futuro a expensas del presente.

Al estar en Walden Pond sentí que no se trataba de una visita, sino de un retorno. Era volver a un lugar conocido: ya había estado allí de la mano de Thoreau; juntos habíamos nadado en el lago, sembrado frijoles, observado los pájaros, la nieve, y los trillos que nos conducían a las expediciones diarias entre los árboles. Deambulé un buen rato por la reserva, me senté a la orilla del lago, y creí ver a Thoreau sembrando, recogiendo leña para avivar el fuego de la chimenea. Me pareció verlo inmerso en el más absoluto silencio, disfrutando de la soledad que amaba. Al entrar a su cabaña, lo encontré sentado a la mesa escribiendo junto al fuego.

Me sentí feliz en aquel lugar que vivió en mi imaginario desde que siendo muy joven una profesora me puso a Thoreau en las manos.  El mensaje de Walden caló muy profundo en mí, y jamás he olvidado su lección: vivir simplemente, vivir con lo justo, aunar mis principios/creencias con mis acciones, disfrutar de la soledad y amar la naturaleza. Pero sobre todo, con Thoreau aprendí la importancia defender la libertad del individuo de vivir su propia vida, como quiera, y la necesidad de resistir a los que buscan coartarnos, llámense Estado, Iglesia u opinión de los demás.

Otros posts sobre Thoreau:
Vivir la vida que soñamos
Conversando con Thoreau en esta mañana de domingo

2 comentarios:

  1. Tremenda nota, Sonia, y qué casualidad, pero he escrito algo que voy a poner luego en mi blog (todavía estoy revisando), que conecta con estas ideas de Thoreau (voy a enlazar para acá cuando publique). También lo he leído más de una vez con admiración, aunque como comentábamos el otro día pensando también qué difícil hubiera sido compartir el mismo tiempo y espacio con alguien como él. Estaba muy convencido, y con razón, de su visión y probablemente se pasaba el tiempo predicándola. Además, murió muy joven. Para mí fue algo muy surreal leer Walden durante un viaje de vacaciones a Puerto Rico, porque allí estaba entregado a la relajación y el turismo burgués de la mano de este libro donde este señor me hablaba como un ermitaño de una vida simple y de sacrificio, pero también de una pureza de libertad que rara vez experimentamos en esta estructura social de nuestro mundo globalizado. Necesitamos a personas como Thoreau que habiten esos extremos para que nos hagan ver el sinsentido de nuestro mundo.

    ResponderEliminar
  2. Yo me iria a vivir a cualquier bosque si tu fueras conmigo.

    ResponderEliminar