domingo, 28 de noviembre de 2010

The Road Not Taken by Robert Frost

Two roads diverged in a yellow wood,
And sorry I could not travel both
And be one traveller, long I stood
And looked down one as far as I could
To where it bent in the undergrowth;

Then took the other, as just as fair,
And having perhaps the better claim,
Because it was grassy and wanted wear;
Though as for that the passing there
Had worn them really about the same,

And both that morning equally lay
In leaves no step had trodden black.
Oh, I kept the first for another day!
Yet knowing how way leads on to way,
I doubted if I should ever come back.

I shall be telling this with a sigh
Somewhere ages and ages hence:
Two roads diverged in a wood, and I--
I took the one less traveled by,
And that has made all the difference

jueves, 25 de noviembre de 2010

Las batallas en el disierto

Acabo de leer la novela Las batallas en el desierto de José Emilio Pachecho. Es una novela cortísima, de apenas 62 páginas. El narrador -y protagonista- de la novela es Carlos quien nos cuenta sus aventuras al enamorarse de una mujer de 28 años y la reacción que su hazaña causó en su casa y el colegio. Los hechos narrados ocurrieron  cuando Carlos tenía ocho años.

Carlos es ya un hombre cuando nos cuenta su historia. A pesar de que la novela no nos da fechas exacta para la acción, podemos situarla en alrededor de 1948, basándome en la edad de los personajes y los hechos históricos que se mencionan: la conclusión de Segunda Guerra Mundial, la creación del Estado de Israel, y el gobierno de Miguel Alemán.

Carlos es el hijo de una familia de clase media que ese encuentra arruinada económicamente. El padre malgastado el dinero de la madre en negocios fallidos. El último de ellos fracasó gracias al influjo de productos norteamericanos en el mercado mexicano. La familia vive en la colonia Roma, de la que el narrador nos pinta un vivo retrato; el lector siente que camina él por sus calles. 

El tono del narrador es sombrío sobre el futuro de México. Hace constante alusiones a la destrucción de un México  que en el pasado fue mejor. Según Carlos, México marcha hacia el caos... Nos identifica a los dos verdugos del país: la transculturación estadounidense -con sus implicaciones económicas-, y  la corrupción gubernamental. 

Me gustó la novela, con excepción de la voz narrativa. Me molestan mucho los narradores que no se limitan a contar los hechos.  Hay constantes comentarios, digresiones del narrador que, en mi opinión, debilitan el texto. Disfruto más una novela cuando un narrador me presenta los hechos sin necesidad de comentarlos.

Por otro lado, encontré un problema de verosimilitud en algunos procedimientos y comentarios del niño Carlos de apenas ocho años.  Creo que más que el proceder del niño se trata de interferencia del narrador adulto, proyectando su experiencia actual sobre los hechos que pasaron hace ya más de treinta años.

sábado, 20 de noviembre de 2010

Sueños

Soñe que  una criaturita se gestaba en mi vientre. Era una niña y se llamaba Sofía. En el sueño era la primera vez que la niña se movía. Dio un giro completo, un movimiento retorcido, y un poco brusco, tanto que me causó dolor. Lo que recuerdo no es el dolor, sino la poderosa emoción que me electrizó al sentirla darse un giro de 360 grados! Me gustó tanto la emoción que he pasado todo el día reviviéndola.

Me sorprendió soñarme embarazada, porque  no sueño con tener hijos.  Es algo que si llega a pasar bien, y si no también. Nunca he sido una mujer obsesionada con la maternidad, y sin embargo, ese sueño, me ha trastornado un poco.

jueves, 18 de noviembre de 2010

Desvío

Me harté de leer sólo para la universidad. No puedo más con la tiranía del deber.. Empecé a leer un libro por placer... .  ¡Oh qué divino es el pecado! El elegido es un librito pequeñito, titulado Las batallas en el desierto de José Emilio Pacheco. Lleva esperándome desde el pasado febrero cuando me lo traje de un librería de Alcalá de Henares. Esta noche su espera ha terminado, este es su momento.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

El último examen antes de la tesis

Sigo viva aunque ausente. Los extraño y me extraño. Me sobran ganas de escribir, peor me falta tiempo. Estoy estudiando a tiempo completo para el último examen antes de escribir la tesis. El examen será en agosto, y aunque  éste aún está lejano, debo avanzar lo más posible, porque  la lista de lectura es extensa. El examen será sobre 147 libros, que van desde la Edad Media hasta el siglo XX. 

No sé cuando pueda actualizar el blog, pero de vez en cuando, pasaré por aquí. A mí me hace falta escribir, pero si he de terminar este enorme proyecto -en el que he invertido cinco años de mi vida-, debo sacrificarme por un tiempo, y dejar de hacer muchas de las cosas que disfruto.

domingo, 7 de noviembre de 2010

Daga verbal

Una palabra puede ser una daga. Nos traspasa de lado a lado y nos deja una herida sangrante. Puede encerrar el poder de echar a bajo la fundación de una relación que empezaba segmentarse, o sacudir los pilares de una bien establecida.

La intensidad de la palabra no la decide quien la pronuncia, sino a quien va dirigida.  Una vez que la palabra ha entrado con el ímpetu de un dardo envenenado, y se ha posicionado en lo más profundo del corazón, es difícil deshacerse de ella.

No hay vuelta atrás al momento justo antes de que se pronunciara, aunque se quiera, y se ponga empeño. Se estable un antes y un después... algo se ha roto, lo sabemos aunque nos resistamos a creerlo, e intentemos  retomar el curso que llevábamos.

Suele ser  más fácil recuperarse de una herida física que de la que causa una palabra destructora. El corazón roto, al igual que un cristal, no logra reconstruirse sin dejar huellas de una ruptura.