viernes, 4 de diciembre de 2009

Nombre propio

Un nombre es incapaz de captar la esencia del sujeto que denomina.

El nombre es un concepto fijo... y yo un ente cambiante... En cada etapa de mi vida me descubro nueva, distinta, aunque sigo confinada al mismo nombre...

¿A caso importa que hayan existido otras Sonias, si niquiera puedo ser ya la que fui ayer?

4 comentarios:

  1. Cuando piensas en voz alta, eres además SONIA encantadora.
    Se me hace curioso además que le llamemos PROPIO si, siendo sincero, generalmente, nos llamamos de manera común (salvo excepciones), estamos los Luis(es), Gabriel(es), Jose(s), Ricardo(s) y asi.. larga, laaaarga lista.
    Y, por otro lado, se entiende como un buen deseo de amigo el usual: nunca cambies XD

    SALUOS.

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  2. Supongo que al no cambiar del todo no cambiamos de nombre,no sé... los cambios son tan graduales que el nombre se va amoldando, como un globo con harina humeda en su interior

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  3. Interesante el tema de los nombres.
    A final de cuentas no es decision nuestra el llamarnos Sonia, o Luis, o Javier o lo que sea. Son terceras personas las que nos etiquetan.
    Siempre he pensado que deberia existir una ley que nos permitiera cambiarnos el nombre al cumplir la mayoria de edad (siendo sincero ignoro si en México tendremos esa posibilidad legal)
    Tal vez tu nombre y mi nombre no definan ya correctamente a las personas que representan, pero afortunadamente no son nombres feos. Por que me ha tocado escuchar cada salvajada que cometen los padres contra los hijos, que uno tendría que dar gracias a Dios por no padecer ese castigo.
    Saludos y que tengas un hermoso fin de año.

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  4. La verdad que eso de los nombres si me afecta. Lo he dicho antes y quizás fue Gabriel García Márquez en "El olor de la Guayaba" y cuando todavía era un adolescente que me contagió con sus supersticiones.

    A pesar de reconocer la irracionalidad todavía no me puedo deshacer de sus influencias. Parece que está incrustado de manera muy profunda en mi psique. No tengo dinero para pagar las sesiones que necesitaría tener con un psiquiatra para desenmarañar ese lío. Además ahora mismo no hay nadie con un nombre que me cause conflictos de esa naturaleza.

    De todos modos recuerdo haber rechazado a la posibilidad de tener amores con una muchacha que se llamaba Rómula. ¡Imagínate! Y hace unos pocos años dejé de negociar con un agente de bienes raíces cuyo nombre era femenino siendo el de sexo masculino (mi mente se resistió a procesar eso). Pero como te digo eso no es racional (creo que puedo vivir con eso. No me incapacita demasiado)

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