sábado, 25 de abril de 2009

Ubi sunt?

Aunque sigues con nosotros te extraño. Echo de menos tus historias de tiempos y personas que no conocí, tus décimas, tus refranes, tu picardía, tu sentido del humor. ¿Adónde te has ido querida mía?

Cierro los ojos y te veo en la casa de la infancia, rodeada de flores, y colmándome de atenciones. Aún percibo el olor a dulce de leche, a mangos y a granadas del patio de tu casa.

¿Recuerdas la guásima? ¡Cómo me gustaba jugar a su sombra! Verla aparecer ante mis ojos era una visión abrumadora, porque justo detrás de ese árbol frondoso y tierno, estaba tu casa que tanto adoraba.

El desyuno en tu casa tenía un sabor diferente. Una de los recuerdos más vívidos de mi infancia es de ti, Osi y yo comiendo huevos hervidos blanditos con plátano. Nos gustaba ir por los huevos frescos al nido de la gallina. ¿Recuerdas cómo me gustaba imitarte usando un palito de limón para hacer que la sal se disolviera uniformemente en el huevo? Sólo a ti se te hubiera ocurrido tremendo truco. Para mí era un acto de magia. Jamás vi a otra persona hacer nada semejante.

¿Recuerdas cuando Osi y yo insistimos en que nos diera a cada uno un pollito para llevarlo a casa? Ni te podías imaginar lo que haríamos al llegar al río: le dimos un delicioso baño que casi los mata. ¿Cómo no se te ocurrió decirnos que los pollitos no se bañaban? Para nosotros era lo más natural del mundo zambullirlos en el río, porque era una de las cosas que más disfrutábamos nosotros. ¿Por qué no dejar que nuestros nuevos amigos se bañaran con nosotros? Por suerte para los pollitos, apareció un alma caritativa y mucho más sensata que nosotros, y los rescató de lo que hubiera sido una muerte atroz.

¿Recuerdas a Linda? Era hermosa con su cuerpo blanco y negro, y su mirada dulzona. ¡Era tan tierna! Le gustaba acostarse en la cama a mi lado. Nunca olvidaré el día que metió la cabeza en un frasco del que no la podría sacar. Fue horrible cuando tiempo después descubrieron su cadáver aún con el frasco en la cabeza.

¡Cuanto tiempo ha pasado! Ya no soy aquella niñita de pelo 'e caña -como me decía el abuelo-, Linda nos dejó hace muchos años, la vieja casona ya no existe, la guásima se ha secado, las flores del patio se marchitaron y tu abuelita te me escurres cada día cual agua entre los dedos.

Foto vía flickr

4 comentarios:

  1. Muy bello el paseo que nos has dado por tus recuerdos de infancia. Wow, tenía como diez años sin escuchar la palabrita guásima. You took me back.

    Lo que cuentas de los pollitos es una muestra más de la crueldades inocentes que cometen de vez en cuando lo niños.

    Me llama mucho la atención que menciones en esta conversación con el más allá, la muerte tan gráfica que tuvo la gata.

    Nunca había pensado en eso que cuentas del huevo, recuerdo haberlo visto varias veces cuando chico, pero nunca me puse a analizar la situación. It makes sense. Paradójicamente, a esos huevos que tu describes como blanditos, se les llama huevos duros. Qué cosa! eh? ;)

    Te cuidas.

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  2. Me alegra que te haya gustado. El otro día llamé a mi abuela y no se acordaba de que yo había pasado casi una semana con ella, eso me puso muy triste, y me trajo esta ola de recuerdos.

    Lo de la gata fue real. Salió corriendo con un frasco a la cabeza y nunca mas volvió al tiempo apareció muerta todavía con el frasco en la cabeza.

    Por eso puse la foto, porque no sabía si era un nombre local o existe en otras partes. Así le decía mi abuela y así aprendía llamarlo lo yo.

    Baakanit gracias por leer y compartir :)

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  3. Hermosa evocación. Entro a mis ojos como brisa fresca. Las abuelas son un hermoso regalo.

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  4. Mujer esto me paro los pelos del cuello! Nice, seria bueno que se lo leyera a Ila aunque sea por telefono!
    La verdad que a ti te queda aunque sea un chin chin verde muy adentro, siempre he oido hablar de la guasima, pero no creo nunca haber visto la palabra escrita. LOL

    Love ya!
    GB

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