martes, 28 de octubre de 2008

Ida, amiga mía

Cuánto me gustaría poder abrazarte hoy. Invitarte a un café y hablar de todo -especialmente de nuestro tema inagotable: los hombres. Pero tú te has ido tan lejos, a un lugar donde no puedo visitarte.

Sabes, hoy me quedé en casa porque no me siento bien. Es un día lluvioso, perfecto para conversar, ver películas, ir de compras o caminar bajo la lluvia como tantas veces lo hicimos tú y yo.

A decir verdad, hoy tengo más ganas de conversar que de nada. Tengo tanto que decirte... te has perdido muchas cosas importantes de mi vida. Estos últimos años han sido tumultuosos, han sido un gran desafío para mí; a veces he caído, y me he levantado, pero otras tantas he batallado intentándolo sin éxito -aunque, como ya sabrás, al final siempre lo logro porque jamás me rindo.

Amiga mía la complicidad que desarrollamos tú y yo a través de los años, nos hacía nuestra soledad menos cruel. Siempre entedíamos nuestros dolores, nuestros miedos y nuestra insatisfacción con tantas cosas; nos gustaba divertirnos juntas, celebrábamos nuestros logros y alegrías a plenitud.


Me haces mucha falta. Hoy quisiera que estuvieras aquí y poder escuchar tus palabras de aliento que todo lo podian curar... El mundo es un lugar mucho más solitario desde que partiste. No creo que puedas escucharme, pero ya sabes que tengo la manía incorregible de escribirte, y de hablarte cada vez que necesito de tu compañía.
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8 comentarios:

  1. no te dire nada porque me llegaste al alma y siento un nudo, ahorita no sabria que palabras usar para que te sientas mejor. solo te dejo un gran abrazo y la constancia de que estoy aqui siempre.

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  2. Wow, de verdad que te comprendo hasta cierto punto. Te agradezco que hayas compartido esto. De veras me llego al corazon. Esto me hace apreciar mas a mi mejor amiga; y me da nostalgia por las amistades bien cercanas que he perdido por X Y razones. Y esa mania de hablarle, creo que te hace sentir menos sola. Ella nunca se ha ido. Esta presente en tu mente, en tu corazon, y en tus escritos. Y aunque se que nada te la pueda devolver, al menos tienes la dicha de haberla tenido que es una GRAN dicha. Alegrate en los momentos que la vida te regalo junto a ella. Y vive el presente con orgullo de haber tenido lo que pocos tienen.

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  3. Otro abrazo...
    Hay muchas amistades que aún con la distancia puedes seguir ocupando el mismo lugar en su corazón y ellos te piensan constantemente con el mismo aprecio que derramas en este post.

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