miércoles, 29 de noviembre de 2006

El día que enloquecieron los relojes

Esa mañana la señorita llegó con el entusiasmo de todos los días; sobre su escritorio esperaban la agenda, los libros y las lecciones. Todo estaba dispuesto para comenzar una nueva jornada. Al igual que cada mañana, se dispuso a tomar el portafolio de los pendientes, lo abrió y leyó unos renglones. Miró el reloj y notó que la clase estaba a punto de comenzar. Al otro lado del escritorio, había un grupo de niños alegres y parlanchines; el coro de vocesitas se silenció al sonido del timbre que marcaba el inicio de la lección.

La señorita volvió a fijar la mirada en el reloj y esta vez se percató de que giraba más rápido de lo normal; sintió
que las manecillas les dejaban profundos surcos en la piel, que el pelo se le iba haciendo más blanco, y que a los estudiantes la ropa se les había quedado chica. No daba crédito a lo que veía, en unos minutos todo había cambiado. El aula era otra, los niños habían perdido la sutileza de la piel, y la mirada se les había endurecido. Ya nada era lo que fue; todo se había transformado desde que las manecillas del reloj empezaron a galopar. Paseó la mirada por el salón buscando algún indicio de familiaridad pero no pudo hallar ninguno. No reconoció esos rostros ajados por el largo viaje, que atónitos miraban a una diminuta anciana que estaba parada al otro lado del escritorio.

Time flies by Chris Young

16 comentarios:

  1. Dependiendo de las circunstancias, el tiempo a veces suele pasar muy rápido, de ahí que la gente diga que el tiempo es relativo. Hay que vivir minuto a minuto y disfrutar la vida con las cosas que se tiene a mano, esas que no le hacen daño a tu espíritu y te dan paz. Recuerda que hoy es el día más importante del resto de tu vida, no ayer, ni mañana......Hoy.

    You always make me think more than what I want to.

    Take care.

    ResponderEliminar
  2. el timepo y el espacio, el metodo de enseñarnos el valor de este camino llamado vida

    ResponderEliminar
  3. coMo siempre te la comes con tus post este esta maravilloso, i love ur page lol hey el tiempo es oro y ahy que vivir la vida cuidate besos nos leemos ;)

    ResponderEliminar
  4. Vaya, qué interesante. Lo mejor de todo esto es pensar vivir siempre el presente...

    ResponderEliminar
  5. Buen minicuento de final abierto. No le falta , ni le sobra nada. Cuenta de tres partes:
    Primero, llega la maestra (la señorita)a la escuela se enfrenta a la rutina diaria: los quehaceres del día y a unos estudiantes que aún eran niños.
    Segundo,todo se transforma. La maestra mira el reloj, los niños ya no cabían en la ropa. Se habían hecho adultos y al entrar en este mundo (de responsabilidades) le había cambiado la cara tierna.
    Finalmente, el reconocimiento del paso del tiempo por la maestra, quien se imagina,que el cambio en el semblante de sus alumnos es por las arrugas (...surcos en la piel)que había dejado la rápidez del reloj, y por las canas que le han salido a lo largo del año escolar.

    ResponderEliminar
  6. Fantástica, seguramente que al ver la foto y la niña con uniforme te inspiraste.

    Dices mucho en poco espacio.
    Además de ver lo rápido que pasa el tiempo, noté también que los estudiantes de los tiempos de antes ya no son como los de ahora que son un poco más necios, menos estudiosos, más irrespetuosos, más parlanchines.

    También veo, como muchos profesores envejecen trás su escritorio, dando su vida para luego terminar como garabatos humanos enfrente de un montón de mal agradecidos.

    El tiempo vuela, hace poco eras una personita anónima, ahora eres una bloguera conocida y muy querida.

    Ciao

    ResponderEliminar
  7. Verdad que se te va de las manos sin darte la menor cuenta de lo rápido que se marcha.

    Disculpa la ausencia.

    Saludos.

    ResponderEliminar
  8. Muy lleno de magia el texto, me recordo a una escena de la pelicula "The Time Machine" en la que el protagonista, detenido en una capsula del tiempo, mira pasar como los años se convierten en segundos, con la diferencia de que los años no pasaban sobre él.

    ResponderEliminar
  9. Genial.
    Einstein hizo ocho mil cálculos para dar con su Teoria de la Relatividad. C. Young con sólo unos niños de una escuela y su maestra.
    Genial.
    Carpe Diem, Atabex.

    ResponderEliminar
  10. El tiempo es implacable. Es muy gráfico el relato.

    Besos

    ResponderEliminar
  11. Gracias por leerme. Les voy a contar de donde salió esto, pues resulta que hace unos meses, estaba por empezar mi lección de ese día, y de repente el reloj empezó a ir a mil por segundos; y los chicos y yo nos quedamos pasmados mirando el reloj; no sé que pasaba por sus cabecitas pero por la mía pasó la historia que les acabo de contar: de repente se me hicieron hombres y mujeres, y yo me había convertido en una tierna ancianita -suerte sólo fue en mi imginación.

    Un abrazo,
    sonia

    ResponderEliminar
  12. ¿Y sus sueños? ¿y sus anhelos? ... ¿los habra dejado tambien al pie del escritorio?

    Triste...

    Espero poder en mi vejez sacar las cuentas haber realizado por lo menos un 80% de mi listado de sueños...

    ResponderEliminar
  13. UNA HISTORIA ENCANTADORA Y TIERNA.
    YA regrese y postee, te quiero un paketon. Besos.
    Naty.

    ResponderEliminar
  14. Wow, a esa señora se le fue su vida enseñando... Me gustó mucho!!

    XOXO

    ResponderEliminar
  15. muy cool atabex, no se de donde sacas tanta creatividad!

    ResponderEliminar
  16. Qué buen texto. Justamente el otro día estaba pensando en las maestras de mi niñez y mientras hacía cuentas, me daba cuenta que para esta altura todas -o casi todas- deben haber muerto.
    Me quedé por un gran rato sin palabras.

    ResponderEliminar